miércoles, 14 de marzo de 2007

Los Danzantes.


La música fondea el brillo de los puñales en ritos danzantes que persiguen el arte de la sangre. El olor a prinavera y la sal del mar se mezclan en la corriente de humores asesinos. Los metales se retan mutuamente a embestir primero; a hacer manar el carmesí contrario sobre las tablas del muelle.


Actitudes recias, manos recias, miradas que no están para otra cosa más que para recitar grave y calladamente versos funerales, y el perfume barato (recio también) son signos inequívocos del pesado cortejo que la muerte lleva a cabo con el hombre de cuchillo. Las notas rítmicas, densas y agudas del lugar son siempre el requiem predestinado a los que se matan por amores comprados. La barriada llora sangre las noches en que la ira canta.

La foto es de un dibujo hecho por quién sabe quién quién sabe cuando pero que capta el espíritu del texto (según yo)...

As: Serenata Huasteca - José Alfredo Jiménez.


Juan Ramón Velázquez Mora.

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