sábado, 1 de septiembre de 2007

Sábado De Cinito.


Inauguro nueva sección. Cada sábado acudo casi religiosamente al cineclub que, en la Casa de la Cultura, organiza el Instituto Cultural de León. La costumbre lleva ya casi un año y a falta de temas para postear, decidí que cada sábado que vaya para allá, les voy a poner acá una reseña maleta de la película que vi. Inauguro la sección con una película muy recomendable: El Séptimo Sello de Ingmar Bergman (Det Sjunde Inseglet, Suecia, 1957).

Fui al cineclub en calidad de revisionista porque la película la vi hace tiempo. De hecho la tengo entre las favoritas de mi colección. La impresión a priori que se tiene al acercarse a Bergman es, por las lecturas que pudiera hacer cualquiera, la de acercarse a un cine pesado, lento, reflexivo, etc... En pocas palabras: "de hueva", como diría alguna estudiante de Comunicación. El Séptimo Sello, a pesar de eso, se revela siempre como una película "sencilla", seguidora del formato temporal tradicional. Jamás rompe con la visión ultra teatral que Bergman tenía de la imagen; jamás traiciona la profusa red simbólica que este autor ha tejido al rededor de la situación huamana (tema TAAAN sencillo ¿no es cierto?); nunca deja de tener un serio aire místico, provocador de pensamientos entrecruzados... pero toda esta carga es presentada de manera paradójicamente sencilla. Digo paradójicamente porque la situación no tiene nada de sencillo: está situada en el medioevo, trata las cuestiones más trascendentales de la vida humana, tiene una puesta en escena más digna de Shakespeare que de Becket, etcétera pero el asunto de la paradoja va más hacia el juicio previo que todo villamelón del cine tiene hacia Bergman: esta película, antes de ser un catalizador de reflexión, sirve como rompehielos para entrar a la obra de un autor altamente significativo en el desarrollo del cine mundial: recientemente muerto, Bergman es uno de los cineastas que tocaron al alma humana por medio de su arte. Pocos son capaces.

Los defectos que contiene son, para mi gusto, meramente técnicos. No hay en el guión una sola hendidura debido sobre todo a que todo el tono de la obra es solemne desde un inicio. Los más cabrones recovecos filosóficos de la "realidad humana" son presentados de forma franca, directa y sin EXCESIVA seriedad. El personaje de Jof sirve mucho para eso. Escena crucial: el plano que encabeza este post se desenvuelve lento, realmente macabro, mientras la voz de Jof la describe en el mejor tono poético que se puedan imaginar. Al final, Mia le dice que deje de una vez sus visiones inútiles. Metáfora ideal del ofiocio de artista o pensador frente a la realidad inmune a lo abstracto. Tensión interminable entre Marx escribiendo en su escritorio y el proletario que muere dentro de la fábrica; entre Paz escribiendo sobre México desde la comodidad de Los Ángeles y el habitante promedio de los EE.UU.MM. Podríamos resumir la dicotomía sencillez/complejidad inhumana en un solo diálogo, al inicio de la película: "-¿quién eres? -La muerte".

Película recomendada para seguir en la onda: Fresas Salvajes .

Película que sigue: La Aventura (Italia, 1960).

La foto es un impactante plano de la cinta.

As: Us And Them - Pink Floyd.

Atte: Juan Ramón Velázquez Mora.

1 comentario:

Karmen (Eternita) dijo...

Ramoncitoooo... jaja que crees?!... Que ando medio mareada... o shea como diria una estudianta de comunicacion?!...

Mañana te hare un comentario sensato...
Te quiero