martes, 30 de noviembre de 2010

De los pinches policías 3 (o La Confirmación).

Todas las experiencias que he tenido con la policía de León han sido muy desagradables.  Creo que hay algo de inicio: representan todo lo que detesto.  El control, la disciplina, la cerrazón, la violencia, la ignorancia, las ganas de joder al próximo, el abuso de poder (porque autoridad no tienen ninguna, puercos), las corruptelas...  Todos conocemos bien ese campo semántico.  Una corporación que debería servir para protegernos a todos suele volcarse contra cualquiera que se les da la gana, tengan o no razones suficientes para hacerlo.  Son la encarnación más tangible del autoritarismo, de la barbarie más detestable.  Sus criterios suelen ser tan estrepitosamente estúpidos que pueden dejar asombrado al más distraído.

Pero para que no se vuelva uno de esos chorizos intragables que a veces espeto, mejor haré una enumeración de algunas experiencias que he tenido con los chotas y les dejo los juicios a quienes me lean.

Aquí la tercera:


Mi primo Isaías, como yo, recibió el sacramento de la confirmación en la fe católica cuando ya no se creía ni una sola de las fantasiosas mentiras que los miembros de la iglesia reverencian.  Eligió como padrino a otro primo que, por diversas circunstancias, no pudo estar presente ni en las pláticas, ni en la ceremonia en sí.  Entonces fui yo el que tuvo que asistir a las dos cosas.

Hubo una noche en la que olvidé que al día siguiente era indispensable que fuera a las dichosas pláticas y me pasé la noche en vela, con una garrafa de Tres Cañas, viendo cosas en YouTube.  Ya en la mañana, obtuve la iluminación del santo espíritu y recordé que tenía que ir a esa cosa.  Me fui en vivo a casa de Isaías para irnos al templo.  Él vive en mi misma cuadra y el templo está como a dos, así que tampoco había demasiada premura.  Supongo que por eso lo encontré todavía en pijama.

En el templo apenas aguantamos un rato ese lenguaje tan espantoso que utilizan los adoctrinadores profesionales para tratar de convertir a gente normal en chicos misioneros-cuaresmales-quecantancosasdediosconguitarras.  Después de la mayor cuota de estoicismo de la que fuimos capaces, preferimos ocupar vagando todo el rato que iban a durar esas porquerías.  Fuimos por el otro primo que siempre salía con nosotros: Eliseo; pero antes de pasar por él le pedí a Isaías que me acompañara a la tienda de alcohol más cercana para comprar una nueva garrafa de Tres Cañas, pues ya me había acabado la anterior viendo pendejadas en la madrugada.

A Eliseo llegamos casi casi a levantarlo de la cama, pero no pudo ponernos pretextos para no salir porque todos los seres humanos sabemos que los sábados en la mañana sólo se ocupan para ver caricaturas o películas del santo cuando uno es niño.

Después de pasar por Eliseo, vino el problema de adónde ir.  Era muy temprano y ninguno de nosotros teníamos ganas de ir al centro.  Decidimos hacer algo que no hacíamos desde hace años: ir a la vía del tren.  Nuestra colonia está bastante cerca de la estación, así que "ir a la vía" no nos engendra problemas mayores a ser asaltados o cualquier otra cosa a las que uno se arriesga en estos días con el solo hecho de salir de casa.  Llegando a la vía, caminamos a la estación.  Ahí nos sentamos a ver pasar el tiempo y, mejor: a ver perros (que esos sí se ven de al devis).

Admiramos con atención las surtidas y siempre supremas poses con las que viven su vida los perros.  No importa si son "de la calle" o no: no conozco ni una persona con un céntimo de estilo del que tiene cualquier perro.  Así estuvimos: comentando fascinados tonterías sobre la superioridad canina.  Se nos fueron las horas hasta que recordamos que Isaías tenía que pasar lista en La Sagrada Familia (así se llama mi parroquia).

Íbamos regresando a la casa por el rumbo de la Plaza de Toros.  En eso vimos una patrulla nueva, con torretas muy nice y toda la cosa.  Les dije a mis primos:

--¿Ya vieron?

--Pinches rateros.  En vez de usar el dinero en cosas útiles lo usan para sus pinches patrullas, hijos de la chingada--respondió Eliseo.

--Imagínate que ahorita se dé de reversa y te cargue--agregó Isaías mientras volteábamos los tres a ver de nuevo a la patrulla y notábamos que Isaías no lleva ese nombre nomás porque sí.

El patrullero nos pidió primero que vaciáramos nuestros morrales y yo sentí cómo la sangre se me subía a la cabeza, la taquicardia y todo lo demás que pasa cuando los nervios se alteran.  Desde entonces supe que es bueno cargar siempre con muchos libros.  Ese morral tenía dos compartimentos: siempre metía la garrafa en uno y traía el otro retacado de libros, libretas o cualquier otra ñoñería.  Me hice el loco y sólo vacié la parte de los libros.  Mis primos no tenían nada que ocultar.  Aun así, nos manoseó a los tres y nos interrogó:

--¿De dónde vienen?

--De la vía--dijimos.

--¿Qué hacían ahí?

Por un momento pensé responderle "viendo perros", pero creí que eso podría empeorar la suspicacia; y los policías no se distinguen por su sensibilidad hacia las formas de vida ajenas a la suya.  Después de un breve pero muy incómodo silencio, a Isaías se le ocurrió la respuesta más sensata:

--Dando el rol.

Nos hizo sacar la lengua y nos olió los dedos y el aliento.  Mi en ese entonces omnipresente y delicada fragancia a charanda barata hizo que se me quedara viendo feo pero, antes de que me dijera algo, repliqué:

--Es que ando crudo.

--¿Andas crudo?-- preguntó, mientras a mí se me revolvían las tripas pensando si todos los policías son sordos o nada más les gusta parecer más pendejos de lo que ya se ven.

--Sí, ayer fui a una fiesta.

Nos preguntó nuestros nombres y nuestra dirección.  Jamás he entendido por qué interrogan, manosean, cachean y a veces hasta detienen sin razón a la gente que, usando su apestoso léxico, no "trae broncas".  Lo único que hicimos fue ver su maldita brand new flamante patrulla.  Nada más.

Llegamos a tiempo para que Isaías pasara lista y en el día de su confirmación nos la pasamos riendo de la anécdota de aquel día pero, sobre todo, de lo graciosos que son los rituales católicos.

Atte: Juan Ramón.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El Temible Chacharero Esnob II: La Venganza de los Separadores.

Aviso: Si no conocen la terrible historia del Temible Chacharero Esnob les recomiendo leer antes esta vieja entrada antes de empezar con lo de abajo.

Esa noche había planeado ir con Kareve al Chumani, bar alternativo-acá que yo no conocía pero del que me habían hablado bien personas tan elitistas como Elizabeth. Llegué temprano al centro para alcanzar a bolearme los zapatos y comprar un mezcal porque, como es mi costumbre, no tenía dinero para comprar nada en ningún bar y es preferible llegar ya borracho a quedarse sobrio con media cerveza. Me senté en la calzada a esperar a que dieran las 22:00. Kareve había ido al cine con un tipejo y ya después iba a llegar al bar. Le eché unos buenos tragos al Tony para irme entonando.

Tengo que aceptar que en esta ocasión fui la presa ideal, soñada, perfecta, del Temible Chacharero Esnob (TCE). Iba vestido con un saco verde al que yo llamo "el saco del jazz" porque hubo un tiempo en el que siempre que iba a un concierto de esa cosa me llevaba ese saco. La posibilidad de que el TCE se apareciera a esas horas por ahí era remota pero, en caso de que lo hiciera, el hecho de que yo tuviera la nariz pegada a un libro tampoco ayudaba mucho y, además, anulaba la posibilidad de salvación que en un tiempo implicó responderle "no me gusta leer" a sus indecorosas propuestas de venta. Hasta estaba cruzado de piernas como intelectual de la tele, para completar el cuadro.

No tardó mucho en aparecer. Nunca se me había aparecido tan tarde, ni solo, ni en ese punto de la ciudad. Apenas lo alcancé a ver de soslayo cuando supe que la desgracia se había apoderado del principio de esa noche. Se sentó a un lado de mí. Cerré el libro, entorné los ojos y me preparé para el interminable toma y daca que siempre termina por corroerme un poco más el hígado; máxime en esta ocasión, en la que ya tenía nublada la panza y la paciencia. Empezó, con el mismo tono "educado" de siempre:

-Oye amigo ¿no te gustaría adquirir un bonito separador?

-No me interesa. –respondí.

-Mira, tengo de muchos estilos. Son de arte. Mira, hay paisajes y cuadros y fotografías en blanco y negro. –insistió.

-Ya te dije que no quiero nada. –sentencié.

-¿Alguna razón en especial? Incluso, mira, te muestro…- En ese momento, lo juro por el amor que le tengo a la vida, me enseñó la sección de PAYASOS EN BLANCO Y NEGRO de su carpeta infernal- Mira: paisajes, fotografías…

Algo así, lo juro.
-Ya tengo separador.

-¡Pero no como éstos! ¡No de éstos! – Me dijo.

El diálogo había sido más breve y menos machacón que en ocasiones anteriores, pero mi paciencia estaba mucho más mermada. En ese momento ya estaba fúrico y le gritoneé:

-¡Estoy bien con mi separador! ¡Y tengo muchos más! ¡De hecho colecciono separadores! El único problema aquí es QUE NO QUIERO NINGUNA DE TUS PORQUERÍAS.

-¡Dame una razón!- insistió, para no perder sus formas clásicas. Pero, como ya dije, mis defensas estaban anuladas por las circunstancias de víctima perfecta que había tenido ese día - Vas a decir que soy muy terco… ¡Y sí lo soy! – continuó.

No me fijé en su atuendo, pero no era chairo. Seguía en una onda más formal.

Después de decirle las primeras treinta veces que NO QUERÍA sus chingaderas fue cuando recurrió a lo económico:

-La cooperación es de diez pesos, amigo.

-Ya te dije que no voy a comprarte nada –repuse ¿qué más le puede decir a uno esta gente? Tampoco se puede ser grosero.

-Yo sé que la situación económica está difícil y por eso te pido sólo diez pesos. Eso te lo puedes gastar en otra cosa. En un jugo, -me vio dándole a la latabotella- en una cajetilla de cigarros…

-¡Precisamente por eso! ¡Prefiero aprovechar esos diez pesos en una cajetilla de Delicados que en uno de tus separadores! ¡Son horribles, no me gustan, no los quiero! ¡Llévatelos a otra parte!- volví a gritarle.

-Pero es que, mira…- y volvió a soltar las mismas estupideces de toda la vida, a lo que le respondí:

-¡NO! ¡NO QUIERO!

-Bueno… de todos modos, señor: muchas gracias por su tiempo -dijo largándose al fin.

Me quedé pensando en lo mucho que me molesta que me digan "señor".

Supongo que su agradecimiento por todo el tiempo que me quitó mientras alegaba con él para que su evidentemente corta inteligencia se diera cuenta de que no me interesaban sus pinches separadores nacos fue un delicado gesto de amabilidad que yo también debería agradecer.

Al final, preferí ahorrarme el decirle todas las cosas que pienso que debería hacer con su carpeta de separadores y, especialmente, por cuáles orificios corporales debería introducirla.

As: Suffagrette City – David Bowie.

Atte: Juan Ramón.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sobre La Ilíada y La Odisea 2: La Odisea.

Nota: éste es un post "en serio".  Tome en cuenta que de seguir leyendo corre el gran riesgo de quedarse dormido encima del teclado o, en el mejor de los casos, terminarme aborreciendo (si es que ya lo hacía: terminarme odiando) por haberle hecho gastar su precioso tiempo sin ningún provecho. Esta advertencia queda para el blog en general, pero en estos posts es máximo deber moral recalcarlo. Advertido queda, pues.

Nota 2: perdón por no cumplir la promesa de subir este post ayer, pero hay compromisos alcohólicos que uno no puede descuidar así como así.

La odisea.
Odiseo pasándose de lanza (literalmente) con los stalkers de su mujer.  Qué envida, la verdad.

Mi  preferencia personal a la hora de decantarme por alguno de los dos poemas se inclina, no sin muchas dificultades, hacia el primero.  Sin embargo, La Odisea es, acaso, la obra que ha tenido más impacto de las dos en el desarrollo posterior del edificio de la literatura occidental.

Y no es algo para extrañarse: para empezar, la abundancia de recursos literarios en la historia del arduo regreso a Ítaca es mayor que en la de la cólera de Aquiles.  De inicio, el relato comienza sin su principal protagonista.  En vez de eso conocemos a su unigénito: Telémaco (literalmente, "el que lucha lejos").  La historia del regreso de su padre es quizá más famosa hoy en día que la de la guerra que originalmente fue la causa de que el rey dejara su patria.  Hasta Los Simpson tienen su versión propia de la Odisea.

Es un relato lleno, colmado, de motivos imaginativos de  una belleza casi indescriptible.  Siendo la historia de las vicisitudes de un solo hombre hombre, puede que sea más fácil identificarse con ella.  Aun cuando seguramente ninguno de nosotros ha visto cómo un cíclope devora a sus amigos o hablado con Atenea, todos hemos tenido la necesidad de llevar a buen fin las empresas que se apoderan de nuestra voluntad, no importando cuántas sirenas quieran seducirnos con su canto.  Atados al mástil de nuestro deseo, todos hemos atendido con entereza a las dificultades del camino de la vida; o de un solo día, como aquel célebre dublinés.

Contada de forma no lineal, La Odisea se distingue de La Ilíada también por la mayor importancia que tiene el elemento sobrenatural en ella.  Es un hecho evidente: hay más magia en la Odisea.  La relación de la aventura al rey de los Feacios, poblada de seres imposibles y sortilegios de todo tipo, es el núcleo alrededor del cual se teje (todavía con mayor presición que en la Ilíada) la definición psicológica de Odiseo, "fecundo en ardides".  También así se nos muestra posible entender más cabalmente la fidelidad y esperanza ciegas de Penélope hacia su rey ausente.  Sólo así comprendemos el valor juvenil de Telémaco que, prácticamente sin haber conocido a su padre, reta a los inicuos pretendientes haciéndose a la mar para buscar noticias de él y, al final, se le une en la masacre final; masacre descrita de una forma que haría palidecer al gore más hardcore de hoy en día.

Encontramos, de una forma más íntima, menos colectiva y beligerante, las características definitorias que se buscan en la épica.  La llanura se sustituye por el mar, pero el coraje intachable de los héroes y la justa recompensa del implacable destino siguen palpitando con toda su fuerza en el lujo infatigable de esas palabras escritas hace ya miles de años.
***

En resumen: la lectura de estos dos monumentales poemas, pilares de todo lo que entendemos por narrativa en esta mitad del planeta, es una cosa que recomiendo hacer aunque sea una vez en la vida.  No hay pretextos.  La belleza de lo narrado naturalmente elimina cualquier prejuicio, reparo o miedo que le podamos tener a estas historias que, en recompensa por animarnos a conocerlas, nos dejan con el placer de sabernos capaces de asombrarnos e indignarnos con las mismas cosas que han maravillado y rebajado a todos los hombres desde que comenzaron a caminar en dos patas hasta hoy.

As: Little Child - The Beatles.

Atte: Juan Ramón.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Sobre La Ilíada y La Odisea 1: La Ilíada

Nota: éste es un post "en serio".  Tome en cuenta que de seguir leyendo corre el gran riesgo de quedarse dormido encima del teclado o, en el mejor de los casos, terminarme aborreciendo (si es que ya lo hacía: terminarme odiando) por haberle hecho gastar su precioso tiempo sin ningún provecho. Esta advertencia queda para el blog en general, pero en estos posts es máximo deber moral recalcarlo. Advertido queda, pues.

Recientemente me di cuenta de que era un gran ignorante de la cultura clásica grecolatina.  Fuera de la filosofía, prácticamente no conocía nada de lo que por consenso general se considera el pilar primordial de la civilización en occidente.  Dioses, héroes, guerras, linajes... apenas si conocía algunas historias o nombres inevitables.  Algo como lo que les pasa a la mayoría de los católicos que conozco con sus propias creencias: ven a la biblia, especialmente al NT, apenas como una antología de fábulas y moralejas (como lo que es si la vemos amablemente, pues), saben una que otra hagiografía y repiten rezos como aves amaestradas, pero adolecen de conocimientos más profundos sobre la propia mitología

Y mitología es la palabra clave.  Uno de mis principales intereses desde que recuerdo han sido las historias fantásticas, incluso sobrenaturales, que las colectividades moldean para tratar de explicar el mundo en el que viven y han vivido.  Sin embargo, no bastan las elucubraciones teóricas acerca del mito: siempre es importante conocer los relatos en sí.  Por ese mismo interés, desde muy chico supe algo sobre la religión que profesaba y defendía.  Ya de grande me empecé a interesar por otra clase de cultos más seculares, como el Marxismo y afines.  Pero incluso así, no fue hasta hace poco que comprendí qué gran falta estaba cometiendo al soslayar la antigüedad clásica.  Aprovechando mi interés permanente por los mitos, me di a la tarea de buscar los libros que me pudieran ayudar a rellenar ese terrible hueco.  Las opciones inmediatas fueron, por supuesto, los poemas homéricos.  Pero no entré directamente a esas obras.  Pensé, intimidado, que sería mejor conocer a grandes rasgos algo de mitología griega antes de ponerme a leer los poemas en sí.  Revisité también un libro fundamental para mí: el héroe de las mil caras, de Joseph Campbell.  Libro repleto de sabiduría, es una lectura que no sólo puede ayudar a los estudiosos de la mitología, sino a cualquiera.  Podría decirse que es una extrapolación de los ciclos mítico-narrativos que se producen y repiten en todas las culturas y la demostración de que tal constancia se debe, en realidad, a experiencias comunes, individuales y colectivas, de la condición humana.

Habiéndome instruido un poco sobre los mitos griegos me sentí con pocas más herramientas para leer a Homero.  En conclusión: es un paso que recomiendo para el que esté interesado, pero tampoco es indispensable.  Contrario a su fama para el lector común de hoy en día, Homero no abruma o aburre, ni con su lenguaje, ni con la narrativa, ni  con referencias mitológicas demasiado esotéricas para el profano.

La Ilíada.
Aquiles y Héctor dándose un tiro.

Μῆνιν ἄειδε θεὰ ΠηληϊάδεωἈχιλῆος 
οὐλομένην, ἣ μυρί᾿ Ἀχαιοῖς ἄλγε᾿ ἔθηκε,
πολλὰς δ᾿ἰφθίμους ψυχὰς Ἄϊδι προΐαψεν
ἡρώων, αὐτοὺς δὲ ἑλώρια τεῦχε κύνεσσιν 
οἰωνοῖσίτε πᾶσι· Διὸς δ᾿ ἐτελείετο βουλή
ἐξ οὗ δὴ τὰ πρῶτα διαστήτην ἐρίσαντε 
Ἀτρεΐδης τε ἄναξ ἀνδρῶν καὶ δῖος Ἀχιλλεύς

"Canta, oh musa, la cólera del pélida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles"

Con esta invocación a la musa comienza el poema.  Parece un inicio en falso pero, aparte de ser una fórmula tradicional, establece el tema principal, el detonador de la trama: la ira.  Como emoción humana fundamental, es la primera de muchas (si no es que todas) las que se dan cita en esta larga narración.

No hay que dejarse engañar por el estilo grandilocuente, propio de la épica guerrera, o los incansables, bellísimos, epítetos y frases hechas: los temas son los mismos de siempre; los que nos igualan individualmente con el resto de la humanidad.  Tengo la creencia de que los temas del arte, incluyendo la narrativa transmitida oralmente de generación en generación (como lo fueron, en principio, estos poemas) son apenas un puñado bien limitado.  Pueden hacerse variaciones infinitas sobre ellos.  Tratamientos, estilos, personajes, psicología... Al final todo trata de amor, muerte o alguno de sus hermanos menores.  Tomando eso en cuenta, no me parece fortuito que en este caso en particular (que, no lo olvidemos, es el punto de partida de toda la tradición literaria occidental) las circunstancias sean de guerra.  Aparte de las muchas consideraciones sociohistóricas que puedan hacerse acerca del papel de la guerra y los guerreros en las sociedades arcaicas, nadie puede negar que, de todos los aconteceres del hombre, es la guerra (y su contraparte el amor, por supuesto) la que más intensifica la gloria y la derrota; el gozo y el sufrimiento.

A pesar de la fingida distancia que el poeta mantiene con sus personajes, éstos se encuentran magistralmente definidos por sus actos y sus dichos; no es difícil encariñarse con alguno o despreciar a otro.  Tampoco entraña ninguna dificultad, a pesar (insisto) de los prejuicios que el lector pueda tener hacia el estilo de una obra de tan proverbial monumentalidad, ser profundamente conmovido en la sensibilidad por innumerables pasajes de la obra.

La trama es por todos conocida: después de diez años de sitio, en la guerra provocada por el rapto de Helena por parte de Paris (o Alejandro), príncipe troyano, los aqueos se ven privados de la dirección de su más valeroso héroe: Aquiles.  Debido a un conflicto de intereses con el líder de la expedición, Agamenón, el Pelida decide abandonar la pelea.  Esto provoca, como se dice al inicio, infinitos males a los aqueos, que ven sus filas minadas por el infatigable liderazgo del príncipe Héctor.  Diosas y dioses con múltiples motivaciones, (incluso más banales, en muchas ocasiones, que las de las mismos mortales) cruzan el relato provocando, inhibiendo, aconsejando o mal aconsejando... de tal magnitud era el fragor de las batallas en esta guerra que incluso dos deidades salieron físicamente heridas, derramando así su sagrado icor.

Además de ser una obra aleccionadora sobre conceptos éticos, La Ilíada es tremendamente entretenida.  Recomiendo dejar un poco de lado el polvo flemático que rodea a los clásicos y ddisfrutar de la fuerza de las imágenes, de las comparaciones, al fin: del vigor del relato.  Es uno de los puntos culminantes que ha alcanzado la necesidad humana de contar cosas.  Llegados a este punto, la historicidad de la guerra de Troya o del propio Homero no son temas que tengan absolutamente nada que ver con la estética ni con la energía vital que, siendo una historia muy cercana a la muerte, derrocha este poema.  La importancia de esas cuestiones se anula cuando se lee la obra como lo que es de inicio: un gran logro del espíritu del hombre.

Mañana: La Odisea.

As: Gracias A La Vida - Mercedes Sosa.

Atte: Juan Ramón.

domingo, 17 de octubre de 2010

Mi primera vez con un perro (perra, pues).

Antier, no recuerdo exactamente por qué, Kareve me dijo una frase quemada pero que tuvo repercusiones extrañas al día siguiente: "para todo hay una primera vez".

Siempre he sentido que soy una presencia agradable para la mayoría de los animales, excepto los gatos.  Hasta a los buenos mosquitos les gusta mi sangre.  De los que normalmente pueden hacer daño serio en la vida cotidiana, prácticamente ninguno es hostil conmigo.  Hasta ahora nunca me ha picado una abeja y, hasta ayer, nunca me había mordido un perro.

Había quedado de verme con mi papá en el centro.  Me levanté a temprano, me cambié... Incluso tuve tiempo para revisar tuíter y todo lo demás.  Salí con tranquilidad a recorrer la cuadra y media que separa mi casa del blvd. que tengo que cruzar para tomar el camión con rumbo al centro.  Llegando a la esquina de mi cuadra me detuve a saludar a una prima y una tía a las que tenía tiempo sin ver.  Me detuve porque no me reconocieron a primera vista (supongo que por la barba) y casi tuve que tropezarme con ellas para que me respondieran el saludo.  En los segundos en los que balbuceaba alguna tontería sentí un dolor medio gacho en el pie izquierdo.  Volteé y tenía a una perra pegada que, en cuanto vio que la vi, se fue.

Es una perra que he visto desde hace poco tiempo deambulando en esa esquina.  Me llamaba la atención que estuviera tan tetona y supuse desde siempre que estaba preñada.  Tiene una especie de caja ahí, en la esquina, que ( supongo) alguien le donó como refugio.

Después de dejar en paz mi jotil tobillo se retiró como si nada hubiera pasado a echarse en su bunker y se me quedó viendo con gravedad y flema.  Casi con indiferencia.  La misma cara que ponen esos animales cuando miran hacia ningún lado con las piernas cruzadas por delante.
Esta misma cara.

Mis parientes se mini escandalizaron.  Yo no sentí que hubiera sido tan grave, aunque me dolía.  Medio cojeando crucé el camión y alcancé camión a buena hora.  Llegué al kiosko justo a las 12:00.  Me puse a resolver el crucigrama del día, luego llegó mi papá.  Le dije que me había mordido un perro y que me llevara a la cruz roja para que vieran cómo diablos estaba y qué perros hacer.

Íbamos para allá cuando mi mamá me habló, como es su costumbre, histérica y gritando.  Le dije que se calmara, que según yo no era tan grave y que, de todos modos, ya íbamos rumbo a la cruz roja para que me revisaran y VIERAN QUÉ TAN PROFUNDA HABÍA SIDO LA MORDIDA.

Llegamos y, justo como pensé, no era nada que mereciera demasiada consideración.  Fue como si me hubiera dado un arañazo medio gacho con un clavo grueso, pero nada más.  Ni siquiera me estaba saliendo sangre.  Me lavaron la herida (creo que me dolió más que me estuvieran restregando con gasas impregnadas con sustancias olorosas y ardientes que la mordida misma), me pusieron una gasa y me recetaron antibióticos por siete días.

Mientras comíamos, volvió a hablar mi mamá con la misma actitud.  Le dije que se tranquilizara, que me habían dado pastillas y ya.  Que no era nada grave.

Cuando llegué a la casa, un primo me contó que había salido a ver qué escándalo estaba alterando la esquina (vivimos en la misma cuadra de la misma calle) y vio a dos patrullas y a mi mamá verdulereando.  Es en este punto en donde me empiezo a encabronar por cómo es mi mamá.  ¿Qué necesidad había de hacer todo ese quilombo por un simple rasguño?  También reafirmé una certeza sobre ella: escucha lo que quiere escuchar y cuando le conviene.  Siempre se justifica diciendo que está sorda.  Según ella yo le había dicho que mi herida era "profunda", tergiversando lo que puse en mayúsculas más arriba.  Aun así ¿qué tenía que hacer ahí la policía? ¿Para qué ir a hacer escándalo con gente desconocida de la misma colonia? Sé que debería estar agradecido porque mis familiares se preocupen por mí, pero... ¡Fue un rasguño!  Hasta eso cansa cuando es exagerado.  Supe luegoque la perra no estaba preñada, como creía, sino que estaba lactante.  ¡Mayor razón para justificarla! Pobre animal. 

Creo que, al final, la actitud de la perra y la de mi mamá fue exactamente la misma, pero la perra me rasguñó casi como advertencia para que no me metiera con su ecología y mi mamá, ante un estímulo parecido, hizo prejuicios sobre mi situación, lo exageró, y fue a buscar conflicto con semejantes.

Perros: 1.  Humanos: 0.
 CREEEEEEPY.

As: Sweethearts On Parade - Louis Armstrong.

Atte: Juan Ramón. 

lunes, 11 de octubre de 2010

De los pinches policías 2 (o La Gran Pérdida).

Todas las experiencias que he tenido con la policía de León han sido muy desagradables.  Creo que hay algo de inicio: representan todo lo que detesto.  El control, la disciplina, la cerrazón, la violencia, la ignorancia, las ganas de joder al próximo, el abuso de poder (porque autoridad no tienen ninguna, puercos), las corruptelas...  Todos conocemos bien ese campo semántico.  Una corporación que debería servir para protegernos a todos suele volcarse contra cualquiera que se les da la gana, tengan o no razones suficientes para hacerlo.  Son la encarnación más tangible del autoritarismo, de la barbarie más detestable.  Sus criterios suelen ser tan estrepitosamente estúpidos que pueden dejar asombrado al más distraído.

Pero para que este post no se vuelva uno de esos chorizos intragables que a veces espeto, mejor haré una enumeración de algunas experiencias que he tenido con los chotas y les dejo los juicios a los que me lean.

Aquí la segunda:

En segundo semestre convencí a mi mamá de que me comprara un iPod. En la materia de Sociología habíamos pagado, por iniciativa del maestro, unos podcasts como material didáctico.  El maestro nos pidió un reproductor mp3 como requisito de la clase y yo inventé que nos había exigido específicamente el de Apple.  Era muy dichoso.  Ya ni los viajes en camión se me hacían tan fastidiosos mientras estuviera escuchando música todo el tiempo.  Duré feliz y presumiendo el semestre entero.

El día del último examen final, organizamos una buena borrachera.  Recuerdo muy pocas cosas.  Por ejemplo, recuerdo que compraron whisky Label 5, que desde entonces me causa casi tanta reverencia como el "aguardiente" El Mecatito.  Lo que sé lo conozco por terceros.


Cuando ya me iba de la pachanga, me dio por correr como loco en medio de los bulevares.  Al parecrm una patrulla se percató de mi pequeño escándalo y nos interceptó al amigo que me acompañaba y a mí.  Nos revisó los bolsillos y mi morral.  Creo que nos dejó ir, pero en cuanto se fue yo seguí corriendo sin sentido.  Entonces me subió a la patrulla.  Todos mis amigos creían que había terminado en la Central de Policía e, incluso, le hablaron a mi mamá para que interviniera en el asunto.  No pisé CEPOL, pero tampoco sé cómo llegué a la casa.



Al día siguiente noté que ya no tenía iPod y se inauguró una de las penas más terribles por las que he pasado.  Casi fue como si se hubiera muerto alguien cercano.  Hasta la fecha sigo soñando que encuentro mi iPod de la misma forma en la que sueño, con frecuencia, que viven los muertos.
Ahí se ve el cable de los audífonos estrangulándome.  Y la cabeza flotante de un Bencho.

As: Nocturne #3 In B, Op. 9/3, CT 110 - Chopin.

Atte: Juan Ramón.

De los pinches policías 1 (o las fotografías más chafas de la historia).

Todas las experiencias que he tenido con la policía de León han sido muy desagradables.  Creo que hay algo de inicio: representan todo lo que detesto.  El control, la disciplina, la cerrazón, la violencia, la ignorancia, las ganas de joder al próximo, el abuso de poder (porque autoridad no tienen ninguna, puercos), las corruptelas...  Todos conocemos bien ese campo semántico.  Una corporación que debería servir para protegernos a todos suele volcarse contra cualquiera que se les da la gana, tengan o no razones suficientes para hacerlo.  Son la encarnación más tangible del autoritarismo, de la barbarie más detestable.  Sus criterios suelen ser tan estrepitosamente estúpidos que pueden dejar asombrado al más distraído.

Pero para que este post no se vuelva uno de esos chorizos intragables que a veces espeto, mejor haré una enumeración de algunas experiencias que he tenido con los chotas y les dejo los juicios a los que me lean.

Aquí la primera:

Cuando tomaba la clase de Fotografía, en el primer semestre de la carrera, normalmente aprovechábamos algunas clases para hacernos tontos tomando fotos.  Todavía me dan risa los de nuevo ingreso emocionándose con hormigas, ramas y charcos; cargando la cámara a todos lados.  Sobre todo porque yo era exactamente igual o peor.

Un buen día nublado, de los que se prestan para andar de pseudo artista fotográfico, se me ocurrió ir a tomar fotos a las "zonas residenciales" (eufemismo para "colonias de ricos") que rodean la parte no-estudiantil de la universidad.  Las mismas mamadas: charcos, animales, reflejos, nubes, contraluces, texturas sosas, insectos... A la hora de imprimir, todas las fotos resultaban una reverenda cagada y uno se daba golpes de pecho por haber malgastado el dinero de una forma tan estúpida, pero era divertido andar por la vida creyendo que algún día uno iba a tener una exitosa exposición de su obra fotográfica en el MoMA o algo así.

En ésas andaba yo, muy feliz, caminando en medio de las calles desiertas que caracterizan a las colonias que empiezan con la palabra "valle", "lomas", "jardines" o que incluyen la palabra "campestre" en su nombre.  Súbitamente me alcanzó uno de los policías en motocicleta que patrullan esas colonias.  Para aumentarle extrañeza al cuadro, recuerdo que en esa semana me dio la loquera de llevar puesto el uniforme de la Universidad, que sólo se usa en las prepas.  Como era primer semestre, no desentonaba tanto mi atuendo.  Me preguntó que qué estaba haciendo.  Yo, todo nervioso, le respondí que estaba tomando fotos para mi materia de Fotografía, que era alumno de la Universidad "de allá arriba", etc.  El tipo, aun con mi apariencia, no me creyó y pidió que le enseñara la credencial.  Fue ahí cuando recordé que, por despistado, había dejado el pedazo ese de plástico en la recepción del laboratorio de foto.  Un susurrante "putavergachingadamadre" me pasó por la mente.  Por suerte, también por mamón, en ese entonces cargaba todavía con una credencial de la preparatoria.  No mostré mucha debilidad y le enseñé ésa.  Si hubiera sido más observador y de verdad me hubiera querido joder se hubiera dado cuenta del truco, pero no.  Me dijo que fuera más discreto y ya.

¿De verdad me veía TANTO como un chalán de secuestradores?

Las fotos que tomé ese día son quizá las peores que tomé en toda mi vida, pero todavía las conservo.

Poco tiempo después me enteré por el periódico de una riña entre cholos en una colonia popular en la que mi mamá solía dar clases en las tardes hace algunos años.  Quemaron a un tipo vivo y la policía ni siquiera llegó mientras todo pasaba.

Esto lo recordé hoy, caminando por otra colonia fresa en compañía de Kareve:  vi dos patrulleros en menos de un minuto.

As: Coplas del Payador Perseguido.

Atte: Juan Ramón.

viernes, 27 de agosto de 2010

El test bigmaudezco.

Al buen Bigmaud se le ocurrió una extraña pero gran idea: convocar a sus seguidores en Tuíter a que le propusieran preguntas para armar un test colectivo que pudiera convertirse en meme bloguero.  Una mezcla de tuits, formspringueo, blogs, colectividad y gusto por conocer a otras personas por medio de internet.  Sentirlos más cercanos aunque nunca los hayamos tratado.  A veces hasta más cercanos que las personas que tratamos todos los días.

Transcribo sus palabras:

"Anímense a contestar este test desde sus respectivos blogs. Siéntanse libres de quitar y agregar preguntas según les convenga. Achú"
 No hay falla.
Mis respuestas:
¿McDonald's o Burger King?
McDonald's forever.  Me pasa como supongo les pasa a muchas personas: asocio ea restaurant recuerdos infantiles de gran valía.  Todavía tengo muchos de los juguetes que me salieron en las infinitas cajitas felices que le hice comprar a mi mamá.  En ese entonces ni me gustaban las pinches hamburguesas.  Detestaba los pepinillos.  Ahora al parecer la semilla del mal implantada por Ronald germinó y AMO las Big Mac y ADORO los pepinillos.  Ir a Burger King es considerado en mi reino un acto de alta traición.  Ser vegetariano ni se diga...

¿Cuál es tu capítulo favorito de los Simpson?
Está muy cabrón pero creo que sí tengo uno: "El misterioso viaje de nuestro jómer".  Es en donde come unos chiles de la locura de Quetzalsantenango que le provocan alucinaciones.  Luego aparece un coyote cósmico con la voz de Johnny Cash.  Repito: UN COYOTE CÓSMICO CON LA VOZ DE JOHNNY CASH.  ¿Qué más puede uno pedir?  Aparte, al final, es una historia de amor.  Tanto me gusta ese episodio (es de la octava temporada) que le hice un análisis semiótico greimasiano completo, con cuadros actanciales, cuadrados semióticos y toda la cosa, para mi clase de Análisis e Interpretación de Textos.

Película de zombies favorita

No he visto casi nada, pero 28 days later me gustó mucho.  También The Dawn of the Dead.  Acabo de ver Planet Terror por tercera vez, también: gran película.

¿De qué serie televisiva has visto más capítulos?
Los Simpsons, aunque tengo muy mala memoria y no soy tan obsesivo como muchos de mis amigos.  Creo que he visto TODO Malcolm In The Middle y casi toda Daria.

¿Perros o gatos?
Sin dudarlo ni siquiera los microsegundos que las señales neuronales se tardan en decidir la respuesta digo que los perros.  Detesto a los gatos como a pocas cosas de la vida, en serio.  No los puedo ver.  Los ODIO.  A muchos de mis compañeros les ha tocado presenciar mis persecuciones grotescas contra los gatos de la Universidad.  Si veo uno lo espanto, le aviento cosas y le procuro causar daño.  Tengo varias historias de terror al respecto que Uds. no quieren saber y yo prefiero olvidar.  Los perros me causan los sentimientos exactamente contrarios.  Los adoro.  Todos los perros tienen estilo.  Creo que son seres supremos y que son superiores al hombre.  Todo lo digo en serio.

¿Recuerdas tu último sueño?, ¿Cómo fue?
Los apunté durante un tiempo pero después me ganó la flojera.  Aun así, siempre que los recuerdo procuro tuitearlos.  Lo malo es que el alcohol muchas veces impide soñar y yo tomo casi diario... no recuerdo nada de los sueños de esta noche (y eso que no me puse ebrio, realmente).  Pero sí recuerdo los de la noche anterior: estábamos dos amigos y yo vestidos de metaleros demoníacos (uno de ellos sí lo es en la vida real) haciendo desmanes en la universidad que, al mismo tiempo, era toda la ciudad de León.  Una cosa muy extraña, como casi todos los sueños.  También he tenido muchos sueños muy lindos con una mujer últimamente.

Actriz que crees que debería ser porno star
No se me ocurre ninguna.

¿Qué canción te hubiera gustado escribir?
Pregunta difícil... hay muchas.  Quizá Hey Jude, sólo por mencionar alguna.

Menciona tu equipo deportivo favorito
Nunca he sido futbolero, pero desde niño le voy al Atlas.  De niño también decía "a cualquiera menos al León y al América", cosa que sostengo hasta hoy en día.  Y es una posición difícil, porque en esta ciudad el fanatismo a "los esmeraldas" es realmente extremo.  Vgr.: un familiar le puso "Esmeralda" a su hija precisamente por el equipo.  Los partidos (ya en primera A, ni siquiera en la nacional) han sido causa de fracturas familiares y cosas así.  Cada que estos fracasados llegan a una final toda la ciudad se colapsa.  Cuando ganaron una... bueno, era el infierno.  Lo recuerdo bien porque ese día tuve que pasar cerca del estadio.  Parecía que una manada de orangutanes mutantes se había escapado de algún laboratorio secreto.  Pero siguiendo con mis preferencias: ya en la universidad, por influencia de un amigo, le voy también al Manchester United.  Soy un villamelón pero quiero mucho a ese equipo, no sé por qué.
Dejando de lado el futbol, paso a los deportes que de veras me gustan:  en el beisbol y en el americano también le voy a dos equipos en cada uno por distintas razones.  En el beis le voy, primero, a un equipo joven: los Diamondbacks de Arizona porque cuando empecé a seguir ese deporte, en el 2001, Randy Johnson era prácticamente el Dios supremo del pitcheo (para mí lo seguirá siendo siempre) y le ganaron la serie mundial de forma dramática a los Yankees, equipo que aborrezco.  Ya más crecidito, le voy a los Mets de NY, aunque no anden muy bien que digamos.  En el americano le voy, primero, a Green Bay, porque extrañamente el primer partido que vi fue uno de ese equipo un lunes por la noche.  No me acuerdo contra quién jugaban, pero Favre seguía gobernando galaxias y me gustaron mucho.  Ya más crecidito, le voy a los Steelers en segundo lugar.

¿Si pudieras revivir a alguien, a quién sería?
A mi abuelita, supongo.  De famosos... a Cortázar, quizá.  O a Borges, o a Bukowski o a Kerouac... o a muchísimos otros que, de todos modos, a estas alturas ya estarían bien decrépitos y, quizá, dementes seniles.

¿Qué te tatuarías o ya te tatuaste y en qué lugar?
Me gustan los tatuajes, pero no creo que yo me haga uno algún día.  Durante años he pensado qué me tatuaría en caso de hacerlo.  Aunque suene muy pinche mamón y cursi, me tatuaría el logo de los Beatles o de los Stones o algún verso chingón de Bob Dylan.

¿Crees en dios?
Por supuesto que no.  Y lo grito con orgullo siempre que puedo.

¿Comunismo autoritario o capitalismo salvaje?
Comunismo autoritario.

¿Cuál fue el último video que viste en internet?
"Andar Conmigo" de Julieta Venegas.   La culpo a ELLA.

¿Torta o Sandwich?
Las tortas, por mucho.  De hecho justo ahora, frente a mí, tengo la segunda de dos tortas de jamón que me voy a comer.

¿Pluma o lápiz? o ¿Azul o negra?
ja, ja, ja todavía recuerdo cuando comencé a usar pluma y me rayoneaba todas las manos.  Supongo que es algo que nos pasa a todos.  Ya cuando dominé ese instrumento me hice fanático.  Tenía un amigo en la secundaria que comerciaba con insumos escolares clandestinamente y diario le compraba tres plumas.  Escribía lo que tuviera que escribir, luego las mordisqueaba y las tiraba.  Y otra vez a comprar, el día siguiente.  Con el tiempo mi amor se volvió menos autodestructivo y me dediqué a coleccionarlas, especialmente las plumas fuente.  Tengo cierta pericia (autodidacta) para revivir plumas fuente viejas o con tinta atascada.  Aborrezco escribir con cualquier color que no sea negro.  Actualmente uso una modesta pero poderosa (y, a mi gusto, muy bonita) Parker Vector.  Es una de esas de batalla y, aunque es la línea barata (me choca cuando sustituyen esa palabra por "económica"), realmente funciona mucho muy bien.  Sólo uso lápiz para responder en los libros de inglés.

¿Cuál es tu Beatle favorito?

Una vez le pregunté lo mismo a La Cielo y me dijo que era una pregunta con respuesta imposible... pero yo le berreé que todos, en el fondo, tenemos uno favorito por razones que no necesariamente se reducen a lo intelectual.  En mi caso, desde que me fanaticé con esos güeyes (o sea, desde los once años) siempre me fascinó George.  Cuando creía en horóscopos y esas estupideces pensaba que era porque los dos éramos piscis (yo soy del 22 de febrero y él del 25, si mal no recuerdo) jo, jo, jo.  Ya cuando descreí de la mayoría de mis supersticiones adolescentes me di cuenta que era algo mucho más profundo y sutil que esa estupidez.  En estos días no puedo escuchar, por ejemplo, Long, Long, Long sin sentir ganas de llorar.  O llorar, a secas.


¿Cuál fue la última película que viste?, ¿La recomiendas?
Ya dije: Planet Terror.  Claro que la recomiendo, es una chingonería.  Pero ya la había visto, así que no sé si cuente.  La última que vi en el cine fue Toy Story 3 y la recomiendo muchísimo: es la segunda película que me ha hecho llorar en mis 21 años de vida.  La última que vi en dvd sin haberla visto antes fue "Camina Sin Mi" y la recomiendo mucho también.

Bebida alcohólica favorita
Todo lo que apendeje es bueno.  Yo suelo echar mezcal de 14 varos, pero si tuviera dinero, posibilidad de elección, etc... creo que el tequila.  Me encanta.

Describe tu trabajo ideal.
Si tuviera la capacidad me gustaría ser crítico de cine, pero estoy bien idiota para eso.  No estaría mal que pagaran por bloguear.

Actor favorito
Quizá Daniel Day-Lewis.

¿The Beatles o The Rolling Stones?
Hay pocas preguntas tan difíciles como ésta, pero he depositado más de mí (y he sido retribuído en la misma proporción con genialidad pura) en los Beatles.

¿Qué combinación de ingredientes prefieres a la hora de ordenar una pizza?
No soy de paladar selecto.  Me valen madre las marcas, cadenas, etc.  Siempre pido hawaiana o mexicana.  O mitad una y mitad la otra.  La única vez que he pedido ingredientes "especiales" fue cuando le invité una a Elizabeth, que es apóstata y vegetariana.
¿Cómo estás vestido mientras respondes esto?
Como siempre en las mañanas: con el uniforme de educación física que, en mis tiempos, se usaba en el Instituto Leonés.  Lo uso de piyama.  Cuando hace frío también uso un gorro.

¿Físicamente qué es lo que más te atrae de otra persona?
De la cara: unos ojos bonitos.  Y con "bonitos" quiero decir, especialmente, expresivos.  Del cuerpo: las piernas.

¿PC de escritorio o lap top? 
Uso PC de escritorio, pero si pudiera elegir me gustaría (y me serviría) muchísimo tener una lap.

As: Good Morning Good Morning - The Beatles.

Atte: Juan Ramón.

domingo, 15 de agosto de 2010

Elegía a la quince.

Tomé la ruta 15 por lo menos dos veces cada día, de lunes a viernes, durante tres años.  Tengo muchos recuerdos asociados.  Como cuando me levantaba casi a las cinco de la mañana para alcanzar a ver a la morra que nos servía de mensajera a mí y a la primera novia "formal" que tuve.  O la primera vez que vi a alguien usar un pagobús, que fue en la parada que está enfrente de Coppel, en el centro.  Los personajes que veía diario también eran muy curiosos; especialmente un viejillo que diario andaba muy elegante.  Muy de guayabera, anillo, sombrero y bastón.  Jorobado.  Siempre se subía a la misma hora que yo y se ponía a stalkear a cualquier mujer que tuviera la desdicha de sentarse junto a él.  Digo desdicha porque, según mi experiencia, a las mujeres no les gusta mucho ser acosadas, y me imagino que menos les agrada que el acosador sea un viejillo que les triplique la edad, por más pulcro y elegante que sea.  Aunque seguramente estoy siendo injusto: puede que fuera era un caballero galante de interesante conversación y yo esté mostrando terribles prejuicios personales contra nuestros adultos en plenitud.  Una simple ruta de camión, como tantas otras cosas, puede ser depositaria de todo lo que uno quiera (o a veces incluso necesite) dejarle, más allá de la necesidad de transporte.

Me enteré de que una de las rutas que iban a desaparecer debido a la nueva etapa del Sistema Integrado de Transporte iba a ser precisamente la ruta 15.  Ya no la tomo tanto como antes.  Nada más la uso cuando tengo que ir a la central camionera.  Pero lo sentimental es algo que se me da mucho sin que pueda evitarlo y recordé todos los años que dejé aplastados en los asientos de esos camiones, a los que ya hasta por número identificaba.  Pensé que sería bueno aprovechar el último día de la ruta para despedirme de la 15 "convencional" (porque ahora va a ser "auxiliar" del SIT). 

Sin duda ahora es más difícil cruzar el boulevard que en mis tiempos de secundaria.  Y no sólo por el tráfico: las obras del SIT acortaron el camellón y no hay semáforos seguros ni puentes peatonales.  De hecho las orugas atropellaron a una señora casi en frente de mi casa a los pocos días de comenzar a operar.  Con todo eso, completé la labor suicida de cruzar el Blvd. Torres Landa sin que me machucaran.

Una de las ventajas que siempre tuvo la ruta quince es que pasaban con más frecuencia que las demás rutas que llevan al centro.  No tuve que esperar mucho.  Otra ventaja: los camiones son muchísimo más amplios y de modelo más reciente que las rascuachadas setenteras de la 6 o los eternos sardineros de la 49, que son los mismos desde que me acuerdo.  Esas dos variables unidas llevan a una conclusión que nunca deja de agradecerse en el transporte público: hallar asiento pronto, como lo hice yo ese día.

Pensé en que el recorrido ya ha cambiado desde antes de que implementaran la segunda etapa del SIT: cuando fue la primera, en el 2003, también cambiaron la ruta, PERO NO LA QUITARON.  Severa diferencia.  Iba pensando en eso mientras llegaba a la Miguel Alemán.  Recordé las veces que me bajé en el centro porque sabía que ya iba tarde y no me iban a dejar entrar a la escuela.  Recordé cuando todavía circulaban los camiones por toda la Alemán, cuando andaban por el López Mateos también.  Cuando no había carriles exclusivos ni alarmas molestas.  Recordé varias de las canciones que escuché por primera vez gracias a las bocinotas de los choferes.  Muchas fueron entre esas dos avenidas.

A diferencia de mis tiempos secundarios, no seguí con la ruta hasta el Coecillo, o hasta Valle de Señora, donde vivía uno de mis mejores amigos (y en donde también pasaba de regreso a mi casa ¡Cuántas veces no volví a deshoras en esa ruta!).  Me bajé en el centro, dispuesto a que la fuerza de mis ejércitos dactilares derrotaran por fin a Kareve en la guerra de pulgares.  El resultado fue desigual.

As: Disintegration - The Cure.

Atte: Juan Ramón.

jueves, 29 de julio de 2010

Rock And Roll, Baby!!!! Freedom Of Speech!!!! (this is America, dude! Learn the rules!)

That guy rules!!!

Cierto día de finales de enero/principios de febrero del año 2010 un compañero me invitó a la presentación de un libro.  No me dijo sobre qué trataba pero como un maestro admirado iba a hablar supuse que era interesante.

El libro y la presentación fueron sobre promotores culturales.  Después del quilombo en la bibliotecota nos invitaron a asistir a un "brindis" en el centro de promotoría cultural que tiene una de los que expusieron ese día.  Se llama "Cacahuate" y está en la calle República, en la zona centro.  No soy muy afín al ambiente COOLtural, pero en mi mente "brindis" no significa otra cosa más que "alcohol" y eso es suficiente.

Sí hubo alcohol: como dos botellas de VINO BLANCO servidas en vasitos.  Por suerte traía dinero y ajusté para dos doces de Indio.

***

Desde que me enteré de que existía algo llamado "antiFIAC" (para los que no sean de León: FIAC = Festival Internacional de Arte Contemporáneo, que se está llevando a cabo ahorita) me llamó la atención el prefijo.  ¿Por qué "anti? ¿De dónde esa necesidad de verse rudos o qué se yo? ¿No hubiera sido mejor "contra", para el caso? ¿De dónde el afán de destrucción?

Podría decir que de cierta forma ideológica estoy de acuerdo con lo que plantean.  Para empezar, el FIAC es un refugio de esnobs terribles.  Después: el país, y especialmente esta ciudad, tienen un desprecio por la cultura que se demuestra en todos los ámbitos, no únicamente en los destinados por la burocracia para resolver los problemas del arte.  No existe siquiera una secretaría gubernamental destinada a la cultura.  A nivel federal y a nivel local son "institutos".  Los panistas de ultraderecha que gobiernan este estado y el municipio desprecian a los creativos locales al mismo tiempo que se llenan la boca con festivales como el FIAC (o, peor en cierto modo, el Cervantino).  Desde el estado no hay espacios ni apoyo ni recursos de ningún tipo que sean suficientes para desahogar las inquietudes estéticas, culturales, de los ciudadanos.  ¡Y es que es un deber estatal ofrecer espacios, tiempos, etc. adecuados para eso! No resolver nada: eso ya es cuestión de cada quién, pero sí deberían poner al alcance de las manos los instrumentos adecuados para ese fin.  De ahí surge la amplia proliferación de los esfuerzos independientes de promotoría cultural, como Cacahuate u otros, que pululan por León.

¿Qué ofrecen los "artistas locales de talla internacional", como pedantemente los autodenamina el cartel? Pintar pollos de colores y tipos pegándole a botes de manteca, entre otras cosas.

Tengo una tendencia nociva al sermón, pero creo que en este caso es necesario apuntar que en el arte (quizá ESPECIALMENTE en el arte) nunca hay que perder de vista el rigor.  No soy autoritario ni nada parecido... pero hay una discriminación que es necesaria en estos casos.  No puedo, a nivel personal, aceptar que la escena artística-cultural de esta ciudad esté dominada por una pandilla de onanistas endogámicos que lo único que quieren es verse el ombligo diciéndose a sí mismos lo grandes que son. No.

Ya ni siquiera se trata del chairismo habitual.  Se trata más de fantochería barata.  De ver quién hace lo más "locohón", lo más "fumado".  De ver quién habla más recio y más alto; quién grita más lo "artista" que es.

***

Intencionalmente quería dejar fuera a Kareve de este post porque ya se está volviendo cansina la referencia, pero es inevitable.  Ella está más relacionada, supongo que especialmente por lo jesuita y por su carrera, con el ambiente COOLtural de la ciudad.  Los tiene que soportar cotidianamente.

La convocaron a escribir un microcuento para el antiFIAC y ella respondió más o menos así:

"y cuando despertó, los pseudo intelectuales leoneses se habían convertido en cacahuates" (no decía exactamente eso, pero es el concepto).

Me invitó a que la acompañara a la lectura que hicieron de todos los microcuentos y eso hicimos: llegamos directito al templo de la vanidad.

No aguantamos demasiado dentro del claustrofóbico salón en donde se estaba llevando a cabo la lectura, así que escuchamos sus cuentos (los de ella, que fueron de los últimos) desde afuerita.

Yo esperaba que, como hicieron con la mayoría de los otros microcuentos (que eran mayor, aunque no totalmente, una porquería), se rieran y hasta aplaudieran, demostrando una vez más cómo saben soslayar las críticas con una habilidad digna del jabón de olor más resbaloso.

No les gustó nada, como era obvio desde el principio; pero lo interesante iba a ser la reacción.  Para mi sorpresa, muy pocos se rieron y nadie aplaudió. Creo que los respeto un poco por eso: por lo menos so honestos consigo mismos, que, al fin al cabo, son lo único que les interesa de verdad.


As: Heroin - The Velvet Underground.

Atte: Juan Ramón.

lunes, 26 de julio de 2010

Sobre mis cosas y mi cuarto (a máquina).

Nota preliminar: esta cosa la escribí a máquina en el periodo en el que la PC se crackeó: es decir a partir del 31 de diciembre (qué gran fail ¿no?) hasta marzo o algo así.  Lo que cuenta sucedió a principios de enero de este año.



No sé si corresponda a algún asunto psicólogico sin resolver o si sea  una vulgar manía: me encanta acumular cosas.  Me gusta mucho trabajo tirar papeles de todo tipo.  Circulares de la prepa, exámenes, boletos... todo guardo.  Todo tiene algún espacio en mi cuarto.  No conozco (personalmente) a nadie más con tantas cosas acumuladas.  Quizá haber escuchado a Pepe Frank cantando "Don Memorio Platicón" durante muchas tardes de infancia pudo haber influido de mala manera en mi subdesarrollada psique.

Nadie en mi familia puede entender por qué hago eso.  Seguramente ellos también guaran muchos recuerdos físicos, pero dudo que lo hagan con el nivel de obsesión que yo practico.  Debido a ese gusto por la acumulación mi cuarto parece zona de guerra la mayor parte del tiempo. Lo he ordenado muy pocas veces pero cuando lo he hecho he tirado pocas cosas: sólo lo que de verdad me parece desecho termina en el relleno sanitario.

Aunque parezca difícil de creer cuando el cuarto está desordenado, yo sé dónde tengo cada cosa.  Una vez, por ejemplo, guié por teléfono a un primo que me pedía la calculadora científica.  En el aparente caos jamás iba a ser capaz de encontrarla por sí mismo, pero conozco tan bien dónde tengo las cosas que pude guiarlo a distancia.

Es por eso que pocas cosas me encabronan tanto como cuando ajenos limpian mi cuarto.  Puede que lo dejen muy "ordenadito" y "limpiecito" (siempre en diminutivo), mira qué diferencia o lo que sea; pero es SU orden, no el mío.  Cuando ordeno mis libros, por ejemplo, suelo ordenarlos con extrañas asociaciones mentales que nada más yo entiendo.  Sólo yo sé dónde está cada uno y por qué.  Si alguien más los ordena, tan simple como que me cuesta un huevo hallar lo que quiero.  Pero no pasa nada más con los libros, ni mucho menos: aparte de ordenar a su gusto, también quieren tirar cosas que para ellos son basura pero que para mí son pedazos de memoria insustituibles.  De seguro nunca han tenido serenas descargas de alegría al encontrar un papel que ya casi habían olvidado, una carta de alguna ex novia que les hizo reír, un recorte de periódico que detonó una vivencia extraña, etc...  Creo que es por ese tipo de nostalgia sentimentaloide que, en última instancia, me gusta guardar las cosas y tener mi cuarto hecho una maraña de todo.  A veces quiero encontrar algo específico y en el camino me encuentro con muchísimas cosas más.  Un modesto recadito sin firma, de los que tanto joden a los maestros, me puede traer muy vívidamente a la memoria las preocupaciones que tenía cuando lo escribí, las cosas que me gustaban...  Soliloquio típico de un momento así: "Híjole, no mames ¿te acuerdas de cuando le dije a ____ que me le iba a volver a declarar porque me reclamaba que ya no era tan romántico como antes? ¿O cuando la maestra de Administración nos dio a todos una hoja con 'reflexiones' cursis el último día de clases de la prepa?"  Esa pinche libreta fea en la que todos me escribieron cosas ese día.  Las cartas hecha en chinga que nunca entregué...


***

Antier en la noche no podía dormir y se me ocurrió revisar los rincones de mis libreros, cajones, etc. para ver si me daba sueño.  Me encontré con un montón de cosas que ya había dado por perdidas o, más grave todavía, que ni siquiera recordaba.  Hasta "poemas" (de la oscura época en la que escribía versos) me encontré; la carta de una amiga que ya me olvidó; una carta sin firma con palabras elogiosas; un papel de la prepa que me recordó mi matrícula de La Salle Américas (51482)...  Sé que fuera del sentido que yo les doy son un montón de papeles sin chiste, pura basura.

Ayer una prima vino a limpiar la casa.  Cuando alguien viene a hacerlo me quedo en el cuarto hasta que se largue quien sea que venga a limpiar en esa época determinada.  Así les da pena entrar y mis cosas se salvan de ser movidas o tiradas.  Esta vez, sin embargo, mi mamá estaba en la casa y ella misma ordenó que se metiera estuviera yo o no.  Y así fue: se metió mi prima al cuarto y yo, indignado, preferí salirme.  Me largué a ver televisión.  En una salida al baño noté que mi prima ya tenía el piso de afuera de mi cuarto tapizado de papeles con bolsas de basura a un lado.  Unos días antes yo había tirado al bote de basura ALGUNAS cosas y no me había costado trabajo deshacerme de ellas.  El problema es que mi prima tenía ahí, listos para desecharse, los papeles que apenas la noche anterior habían hecho que me fuera a dormir inflamado de memoria.  Eso no lo toleré.  Le dije que SÓLO tirara lo que estaba en el bote.  Nada más.  "¿Nomás eso? ¡Pero toda esta basura!"  Le respondí, literal y encabronadamente, que para ella era basura pero para mí no.  Que si quería luego yo la ordenaba, pero que no se le ocurriera tirarme nada.  Media hora después la vi salir con unos costalones llenos de papeles de mi cuarto a la calle.  Seguro me tiró un montón de cosas que, como no las tenía "en orden" (lo que sea que eso signifique para los demás), eran "basura" inservible para ella.

Mi cuarto quedó terrible, destrozado.  Para los ajenos será un cuarto en la categoría "mira qué diferencia", pero para mí es un desastre.  Tardé, por poner un ejemplo, una hora entera en hallar una pluma.  Obvio ejemplos de otras cosas que, por desesperación, de plano mejor dejé de buscar.

***

Epílogo actualizado:


En las últimas semanas hice la mayor reestructuración de cuarto desde que una vez, hace unos seis años o más, traté de organizar mis papeles, que en ese entonces eran muchos menos, en folders rosas.

Todo comenzó porque, más o menos a las cinco de la mañana, me di cuenta de que tenía un libro al que no le había borrado el precio.  Me levanté a buscar una goma en mi escritorio.  El desorden era tal que no pude encontrar UNA MÍSERA GOMA.  Después de ir a otro cuarto por una me decidí a ordenar el escritorio... pero la goma fue el núcleo de una bola de nieve obsesivo-compulsiva que me orilló a tirar la mayor parte de los papeles que poblaban el cuarto.

Tiré también las libretas escolares: acumuladas desde la primaria y sin importancia real para mí, ocupaban mucho espacio.  Los papeles que de verdad me importan (por razones, en su mayoría, tan sentimentales como siempre, pero que me importan más que el examen de alguna maestra imbécil de preparatoria o un flyer de antro del 2007) están en una pila de folders en el escritorio.  Las revistas y los libros aprovecharon con gusto el espacio libre en los libreros y ahí están ya, ordenados (as).

Engargolados, apuntes de cosas que me importan un rábano como "foto digital", exámenes a mansalva (¡algunos ni siquiera eran míos!), "trabajos" de esos que les gusta dejar a los maestros para torturarlo a uno y que después deberían terminar inmediatamente en el bote de la basura (siempre llego tarde a ese tipo de cosas académicas)...  Rotos y adiós.

Salieron cuatro bolsas de basura gigantes.

Fue un esfuerzo bíblico decidirme a hacer algo así, aunque fuera en el trance en el que sucedió todo: comencé de madrugada y terminé 12 horas después, sin descanso.  Pero supongo que  iba a terminar haciéndolo sooner or later.  Y mejor de una buena vez. 
Eso sí: no creo que llegue el día en que soporte que nadie me cambie nada de lugar.  Y lo siguen haciendo, semana a semana.

As: Orange Blossom Special - Johnny Cash.

Atte: Juan Ramón.

sábado, 24 de julio de 2010

A falta de cámara... (y con cámara a partir del update del 5/8/10)

"No se puede ser sabio y estar enamorado al mismo tiempo." Bob Dylan.

Estaba esperando a Kareve en el parque que está por la Avenida Panorama, sobre el Campestre.  Me senté en una banca.  Cuando bajé la mirada me di cuenta de que en el concreto del asiento estaba escrita con corrector una dedicatoria amorosa de sinceridad envidiable. Me autocompadecí por no tener una cámara, pero recordé que antes de todas esas cosas está la escritura para reproducir lo que uno ve.

Paso a transcribir de forma ABSOLUTAMENTE ÍNTEGRA, LITERAL (acentos, mayúsculas, separaciones, espacios y minúsculas incluidas), el cuerpo principal del texto.  Y digo principal porque lo que sigue estaba encerrado en un círculo y lo circundaban, por ejemplo, un corazón que dentro decía "TEO Y ROSI" y varios "FOREVER" con flechas:

"Para: mi niña bonita                                                       29/Junio/2010
DE: Teo.
TE QUIERO
MUchisisisisiMO
gracias x estar
con migo mi Rosita Fresita.
tú Heres la Estrella que
alumbras mi camino pues
la verdad tú le das Sentido
a mí vida, sin tus besos
no podria vivir.  le doy gracias
a dios y ala vida por haverte
puesto en mi camino, durante
Este tiempo que has estado con migo
me he dado cuenta que heres la 
persona  ala que le quiero entregar
mi amor, te prometo que te are
muy, muy, muy FELIZ

TE QUIERO
MUCHO
MI AMOR

A.T.T.
TEO.
 "

Lo primero que pensé es que los enamorados se habían escapado furtivamente del opresivo ambiente escolar en el que estaban para ir a la arboleda y demostrarse afecto en forma de sutiles caricias (o sea que se echaron la pinta para ir a fajar al parque).  Entonces a Teo se le ocurrió dejar constancia escrita de ese importante hecho.  Kareve me confirmó que ahí cerca está una secundaria.  Ella le calculó a Teo una edad de trece años.  Es la edad en la que uno se enamora tan puramente como para escribir algo así.  Luego uno crece y se da cuenta de que las cosas no funcionan de esa manera.  Pero pienso yo que enamorarse, aun siendo un viejillo, siempre es causa de gran alegría, incluso (o hasta especialmente) si no se es correspondido.  También pienso que escribir como un mandril con retraso mental severo (este güey, este otro y yo conocemos a alguien que se ajusta muy bien a esa descripción), por más sincero que uno quiera ser, no tiene perdón a los trece.  Mucho menos después.

As: Moonlight Mile - The Rolling Stones.

Atte: Juan Ramón.

Update (aunque no sé si sea necesario) :

Por si no me la creían.  Amable cortesía de Kareve.

Digresiones ininteligibles (y medio en serio, medio no) sobre el azar.

 "[...] el azar teje sus mallas con las hebras más diversas." Julio Cortázar.

El azar no es sólo una característica más del mundo que impide que lo tengamos seguramente aferrado a las manos; un elemento más del caos o un siervo de la entropía.  No es una fuerza externa, un fantasma que lo domina todo: el azar es también producto de potencias y voluntades humanas.  Nada de esas mamadas motivacionales para señora menopáusica (o adolescente manipulable) de "el universo entero conspira", etc.  No.  Por lo menos en lo que se refiere a la infinitamente compleja red de las relaciones entre los hombres, el azar responde a deseos, potencias y acciones instalados en lo más hondo de lo humano.  No es una consciencia superior o "cósmica" (como si el cosmos tuviera consciencia de sí mismo o hubiera un creador detrás de él) que de repente tiene ganas de abrir resquicios luminosos entre el cemento gris de las ciudades.  Somos nosotros mismos, todos, como suma incomprensible de voluntades, los que provocamos esas grietas afortunadas.  Y aunque por sí mismas no tengan sentido y nosotros seamos los que se lo damos, nunca hay que permitir que nos dejen de asombrar hasta el grado de recordar otra vez, con mucho gusto, que el mundo (y cada quién) es (somos) inaccesible (s).

As: Lady Stardust - David Bowie.

Atte: Juan Ramón.

sábado, 17 de julio de 2010

Sobre los cohetes (a máquina).

Nota preliminar: esta cosa la escribí a máquina en el periodo en el que la PC se crackeó: es decir a partir del 31 de diciembre (qué gran fail ¿no?) hasta marzo o algo así.  Lo que cuenta sucedió en enero.  El primer día de la "feria con su jugada" de León que hizo famosa José Alfredo Jiménez (uno de mis dioses, valga el decirlo).

No sé si la costumbre de echar cohetes a la menor provocación sea común a toda latinoamérica o una patología exclusivamente mexicana.  No puede haber ningún tipo de celebración popular sin que se están aventando cohetes a todas horas.

Esto me viene a la mente después de un breve recorrido que hice hoy.  Me gusta caminar y hoy regresé caminando de la biblioteca al centro.  Como sabrán, la biblioteca está apenas a unos pasos de las instalaciones de la feria y el centro no queda tampoco muy lejos de todo eso.  Hoy inició la feria estatal de la ciudad y, por supuesto, no se podían evitar los tronidos.  Iba yo a la altura de la gasolinera que está en el cruce de la calzada y el malecón cuando creí que estábamos siendo atacados por alguna potencia extranjera.  Pensé que a los insurgente de este primer diez de siglo se les había botado la canica y habían empezado sus agresiones contra el gobierno.  Pero tuve que reformularme cuando recordé que hoy empezaba la feria.  La feria en la que acostumbramos quemar pólvora DIARIO y A LO LOCO.

La feria es un ejemplo menor comparado con las festividades religiosas.  El doce de diciembre, por ejemplo, es como nuestro cuatro de julio a la mexicana: no hay hora durante el once y el doce de ese mes en la que no estén jodiendo con cohetes por todos lados.  Ése es un extremo de la balanza, pero la balanza está siempre presente.  Si alguien tiene la oportunidad de madrugar notará que al rededor de las horas del alba se escuchan, ya  sea más cerca o más lejos.  No hay día en que cualquier parroquia, capilla, oratorio o lo que sea, no esté festejando a su santo.  En mi colonia justo acaba de pasar la festividad de la parroquia (la de la sagrada familia, aunque nunca entenderé por qué no worshipean a San Sebastián, que dio su nombre a la urbanización) y durante una semana tuve que fumarme los pinches cohetes desde que amanecía hasta que me iba a dormir.

No sé de dónde venga esa desgraciada costumbre.  Como si nos hubieran colonizado los chinos.  Si alguien lo sabe le agradecería que nos lo dijera o que aventurara sus teorías.
Otro día de cohetes es, por supuesto, el quince de septiembre.  El quince y el dieciséis, para ser exactos y respetuosos de la ortodoxia historiográfica.

Confieso que cuando era más niño me gustaba mucho jugar con barrenos, palomitas, cebollitas (¿Por qué México ama los adjetivos?) y cuanta pendejada explosiva pudiera conseguir de forma ilegal en las tienditas de mi colonia.  Nunca he entendido cómo le hacen los tenderos para tener BOLSAS REPLETAS de explosivos sin mortificación.  Y de todos los tamaños.  Recuerdo que había barrenos apenas más grandes que las teclas de esta máquina y otros que parecían contener medio kilo de pólvora. Pero ésos nomás los tronaban los cholos.  Nosotros no éramos tan pro.  Y menos yo, que siempre he sido un cobarde pendejo para conducirme en la vida callejera de San Sebastián.
Me acuerdo de los corajes que le hacíamos pasar a mi tía la monja cuando le tocaba la mala suertr de estar aquí algún quince de septiembre.  Visto en retrospectiva me arrepiento no haberla hecho enojar más para que se le picara el hígado y ahora no me estuviera jorobando la vida en mi propia casa.

Hasta San Sebastián no se alcanzan a escuchar los cohetes diarios de la feria, pero sí llegan hasta el centro por lo menos.  Por lo que vi ellos no tienen ningún problema con eso.  Todos están saliendo con la boca abierta a la calle Madero para verlos.  !Ira, mija, de acá sí se alcanzan a ver los cuetes.  Se ven bien chidos ¿Edá?"

"Sí, apá.  No manches.  Ira los colores".
Etc.

Bien por ellos.  Yo no los soporto.
Atte: Juan Ramón.

Sobre la tonta del IMUG y la parte que odio de León.

“Algunas personas nunca enloquecen. Tendrán unas vidas realmente horribles”  Charles Bukowski.

Trascendió ya a nivel nacional esta noticia:  La titular del Instituto de la Mujer Guanajuatense (IMUG) utilizó como ejemplo de la "pérdida de valores" a las mujeres que deciden tatuarse o hacerse piercings.  Trascendió a nivel nacional, supongo yo, por el nivel evidente de indignación que puede levantar una burrada de ese tamaño en las verdaderas buenas conciencias.

Lo que tiene de personal el asunto es la pena ajena.  Me avergüenza mucho que se conozca que en Guanajuato la clase política es desagradablemente parecida a los leoneses.

(Creo que hay dos elementos que definen básicamente al leonés promedio:

-Una especie de pretenciosidad wanna be insoportable que tiene su ominoso monumento religioso en la calle  Madero.
¿A qué clase de gente se le ocurre hacer un templo gótico que se llame "templo expiatorio" en pleno siglo XX,crear la leyenda urbana de que cuando terminen de construirlo se va a "acabar el mundo" y después derrumbar las fincas históricas aledañas para construir una plaza que tiene menos interés que el vello púbico de Carlos Trejo?  A los leoneses.

-Una doble moral recalcitrante que tiene su expresión mayor en la hipocresía que procuran practicar con todo mundo.  Vil falta de honestidad vital.

Así, por ejemplo, he leído comentarios de lectores en el periódico que leo diciendo que los padres de familia "deberían prohibirles a sus hijos hacerse tatuajes".  O a una dirigente de alguna organización de ésas que tienen la palabra "familia" en el nombre decir que ella está completamente de acuerdo en las afirmaciones de la burra del IMUG y que recomienda que los empleadores no le den trabajo a la gente que está tatuada o perforada.  Así son los leoneses...  Más datos, cortesía de Kareve:

-León es la ciudad con el mayor índice de alcoholismo en el país.

-León es la ciudad con más hoteles de paso en el país [yo vivo cerca de uno ja, ja, ja]. )

***

No son los tatuajes lo que molesta a esta clase de gente; igual pudo haber sido cualquier cosa.  Pudieron haber dicho que la gente que acostumbra comer huevos con café en las mañanas representan la falta de valores en la sociedad o que la baja clase de personas que acostumbran lavarse los dientes sólo una vez al día están provocando la putrefacción del tejido social.  O las mujeres que abortan, o los homosexuales.  Que alguien se pinte una mujer con sombrero charro tapándose las tetas con un zarape en la espalda y una virgencita de Guadalupe en el huevo derecho no es lo que les molesta.  Lo que les molesta es que haya personas que no sean como ellos. Gobiernan el estado y el país como si fuera su feudo personal.  Le pusieron "Juan Pablo Segundo" al distribuidor vial que construyeron entrando a la ciudad y le pintaron los barrotes de azul, como hicieron con las placas del estado y ahora quieren hacer con los letreros que denominan las calles.  Utilizan cada foro a su alcance para mostrar que ellos y sus creencias en el terreno de lo religioso, moral, político y económico son superiores y que el que no esté de acuerdo le corten la cabeza. Les molesta que haya gente con el atrevimiento de ser distinta a lo que ellos consideran sano.  Son tan ególatras que creen que tienen la superioridad suficiente para pontificar acerca de lo que está bien y lo que está mal.  Su escala de valores en ese tenor incluye a Dios, el matrimonio y la clase de trabajos que destruyen el espíritu.  Y no está "mal": cada quién puede y debe construirse sus prioridades como mejor le venga en gana.  Yo, por ejemplo, considero que las cosas que más me importan en el mundo son el conocimiento, la verdad, la libertad y la belleza.  Lo que está mal es que, fuera de las cosas por las que dicen estar trabajando, tienen en primer lugar en su escala de prioridades  un chocante "hacer que todo mundo piense como yo y si no lo hace hay que quemarlo vivo en medio del atrio de Catedral". 

Ya hay una palabra para eso: fascismo.  Y está mal.

Tengo muy claro que ellos son "los otros" y que son el enemigo.

Los dejo con la letra de una canción sobre la esperanza que debemos procurar mantener: When The Ship Comes In de Bob Dylan:

Oh the time will come up
When the winds will stop
And the breeze will cease to be breathin'
Like the stillness in the wind
'Fore the hurricane begins
The hours when the ship comes ind.

And the seas will split
And the ship will hit
And the sands on the shoreline will be shaking
Then the tide will sound
And the wind will pound
And the morning will be breaking.

Oh the fishes will laugh
As they swim out of the path
And the seagulls they'll be smiling
And the rocks on the sand
Will proudly stand
The hour that the ship comes in.

And the words that are used
For to get the ship confused
Will not be understood as they're spoken
For the chains of the sea
Will have busted in the night
And will be buried at the bottom of the ocean.

A song will lift
As the mainsail shifts
And the boat drifts on to the shoreline
And the sun will respect
Every face on the deck
The hour that the ship comes in.

Then the sands will roll
Out a carpet of gold
For your weary toes to be a-touchin'
And the ship's wise men
Will remind you once again
That the whole wide world is watchin'.

Oh the foes will rise
With the sleep in their eyes
And they'll jerk from their beds and think they're dreamin'
But they'll pinch themselves and squeal
And know that it's for real
The hour that the ship comes in.

Then they'll raise their hands
Sayin' we'll meet all your demands
But we'll shout from the bow your days are numbered
And like Pharaoh's tribe
They'll be drownded in the tide
And like Goliath, they'll be conquered.

Atte: Juan Ramón.

miércoles, 14 de julio de 2010

Otro refrito (sobre mi orgullo ateo y la dificultad de tenerlo en esta puta ciudad).

Advertencia preliminar 1:Sí, es otro refrito del olvidado blog colectivo Complete Unknowns.  Como ya me creo mucho porque este blog tiene el mismo número de seguidores que aquél he perdido los pocos escrúpulos que me quedaban y ya me importa un pito refritear a lo loco.  Advertidos quedan.

Advertencia preliminar 2: Es otro de esos posts que están bien largos e infumables.  Léanlo bajo la advertencia de que hay un alto riesgo de aburrimiento.


Durante toda mi niñez fui un católico tan ferviente que hasta ganaba concursos de conocimiento sobre las sagradas escrituras. Inmediatamente después de hacer mi primera comunión era tal mi efervescencia mística que les solté en la cara a mi mamá y mi abuelita un lapidario “quiero ser padre.” Gracias a quien sea, hoy en día no tengo la menor intención de cumplir esa sentencia en ninguno de los dos sentidos inmediatos que podemos aplicarle.

Cuando era niño y me aburría de inventar juegos, ver la tele o leer, iba con mi abuelita a que me contara “cosas de Dios”. A la distancia me doy cuenta de que lo hacía porque era prácticamente igual que si me inventaba un juego, veía la tele o leía: era contar historias fantásticas sobre cosas que nunca existieron. El bagaje hagiográfico de mi abuela era tan extenso como imaginativo. Había santas que convertían piedras de hormiguero en lentejas para que no las golpearan sus maridos, indígenas esquizofrénicos que veían vírgenes en los cerros, corazones incorruptos después de la hoguera, toneladas de delirantes escuchando voces en su cabeza, gente hablándole a los pájaros sobre un hombre invisible en el cielo, curaciones milagrosas y millones de cosas más. Como a los trece años me di cuenta de que lo mismo era saberme todas esas hagiografías (cortesía, aparte de mi abuelita, de la Editorial Paulina y sus notables “Vidas Ejemplares” que todavía conservo con cariño) que saberme las historias de Batman o de Frodo rumbo al monte del destino en Mordor.

Volverme ateo y marxista en la secundaria me acarreó algunas anécdotas inolvidables. Para que se den idea de la clase de hoyo en el que me había internado justo en mi crisis de fe, aquí algunos ejemplos:

En clase de Mecanografía, en primero, teníamos que rezar mínimo un misterio del rosario antes de iniciar las clases. Todos los dictados trataron sobre la vida de San Francisco de Asís y sus seráficos doce discípulos. Estigmas, sufrimiento, ángeles que bajaban “misericordiosamente” a quemarles las lenguas (?)… Por suerte no me arrancaron el gusto por la mecanografía. Sigo escribiendo como si un serafín les pusiera hierro ardiente a las teclas.

En segundo faltó a una clase el maestro de Física. La prefecta tuvo que ir a ver que no hiciéramos sacrificios humanos mientras no acabara esa clase (eso supongo). Tuve el atrevimiento de estar leyendo una biografía de El Che Guevara y tener El Hobbit en el pupitre. La prefecta, que era una perfecta ignorante, vieja y bruja, se me acercó a preguntarme por qué leía eso. Me dijo que no debería andar trayendo libros del Che a la escuela y que toda la obra de Tolkien (sólo había visto las películas, of course; tuve qué explicarle que el libro que estaba en mi pupitre NO era The Lord Of The Rings) a ella le había parecido “satánica”. A veces me da tristeza pensar en que se le encargue la educación de los pobres niños a gente tan ignorante como para no saber que Tolkien era un ferviente católico que comulgaba a diario, pacifista y ecologista. Lo del Che como sea, es ideológico, pero… ¿Tolkien?

Una maestra, en tercero, pasó meses de la clase de civismo (según) hablándonos sobre todo lo que era satánico en el mundo. Es decir, todo. ¿Los Beatles? Satánicos. ¿AC/DC? Por Dios… ¿Led Zeppelin? No me hagas reír. Y para de contar. Absolutamente todo estaba rodeado de satanismo, según la mente putrefacta de esta maestra. Todos los símbolos que no sean católicos son también demoníacos. Hasta el ying-yang del taoísmo es de “el de abajo”. ¡Es evidente! La parte central de dicho símbolo es una “S” grandota ¿No? Ahí’stá. Un amigo mío odiaba tanto a esta maestra que se fabricó una suástica de estaño del tamaño de las barbas de Dios para lucirla en su clase. Él no era tan cobarde como yo y, mientras hacían la oración reglamentaria, él se puso su suástica, cruzó los brazos e infló el pecho como rana para retar a la burra esa. Terminando la clase nos mandó hablar a los dos. Le confesamos que éramos ateos y Marxistas. Ella terminó diciéndonos que éramos unos hipócritas por ser ateos en una escuela confesional; que si no creíamos en Dios mejor nos largáramos. ¿No les parece criminal?

Mi escuela de aquel entonces en el nombre llevaba la penitencia: Instituto Leonés. Tiene un gran nivel académico pero nada más. Fuera de eso es la cueva de algunas de las personas más viles que he conocido jamás, entre alumnos y maestros. Salí huyendo de ahí. Terminé en otra escuela confesional, La Salle, cueva de algunas de las mejores personas que he conocido jamás, entre alumnos y maestros.

Como dijo Enrique Santos Discépolo “Discepolín” en su celebérrimo tango Cambalache: “todo es igual, nada es mejor/lo mismo un burro que un gran profesor”. Por suerte esos fueron los problemas más surreales y también los últimos serios que tuve por esa causa en la escuela.


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En sus dos sonetos sobre el ajedrez, Borges termina con dos tercetos: “También el jugador es prisionero/(la sentencia es de Omar) de otro tablero/de negras noches y blancos días.//Dios mueve al jugador, y éste, la pieza/ ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza/de polvo y tiempo y sueño y agonías?”. Borges utiliza metáforas de tal envergadura para dar a entender la sensación de profunda reverencia ante el misterio humano. Sin embargo, es también uno de los argumentos a favor del ateísmo más irrebatibles y más utilizados.

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Como dije: mi abuelita y yo éramos cófrades del fervor, pero cuando le pedí dinero para comprar el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, en la edición más populachera de Editores Mexicanos Unidos (¿Cuánto ha de costar? ¿Veinte pesos?), se escandalizó diciéndome que nunca. Que “ésos” no creían en Dios y que si andaba leyéndolos me iba a ir directito al infierno.

Yo era muy ingenuo como para darme cuenta de todas las implicaciones que la palabra “comunista” tenía en la mente alteña de mi abuelita y en general en las buenas conciencias. A mí el comunismo me parecía (y lo sigue haciendo) una opción de conciencia válida para enfrentar a los males que aquejan a la humanidad. Con Dioses o sin ellos, los problemas seguirán ahí si no se hace algo para cambiarlo.

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Hace ya como un año nos reunimos varios familiares en casa de una tía para no sé qué cosa. Había comida. Eso es suficiente para mí.

En la plática de sobremesa salió el tema de la Organización Nacional del Yunque. Me sorprendió darme cuenta de que varios de los presentes no tenían ni idea de lo que estábamos hablando. Me encargué más o menos de explicarles de qué se trata el asunto. Les conté que los ultras, de cualquier posición ideológica, siempre están dispuestos a matar por lo que creen. Y lo hacen, que es peor.

Una tía me dijo que no creía que una asociación católica, por más secreta que fuera, matara para lograr sus fines. Que era una aberración en contra de todo lo que un buen católico puede creer. Me burlé en su cara y ahí empezó MI perorata: le dije que CUALQUIER creencia irracional, por definición, es peligrosa. Todas las religiones incluidas. ¿Qué mejor muestra que los atentados del 11 de Septiembre en EE. UU. para probar esto? Y no me salga usted con teorías conspiranoicas, que ése es tema para alguna otra columna. Esos atentados fueron producto de personas que creían que llevando a cabo esas acciones tan deplorables iban a llegar directo al paraíso que los hace imaginar su religión. Menciono esos atentados porque son los más impactantes y los más cercanos en la memoria, pero estoy seguro de que si se hiciera un esfuerzo por difundir el pensamiento crítico-racional, aparte de haberse evitado aquéllos, muchísimos conflictos armados terminarían en el mundo. ¿No sería bueno, por ejemplo, que cesaran los atentados y enfrentamientos a muerte entre protestantes unionistas y católicos separatistas en Irlanda? ¿No sería bueno que en Irán dejaran beber a las mujeres lo que se les diera la gana sin riesgo de que las azoten dejándoles marcadas para siempre? ¿No sería bueno que dejaran de matarse entre judíos y palestinos? Piense usted en cuántos sufrimientos, cuántas vidas humanas, cuántas tragedias, cuánta hambre, destrucción, tortura, violaciones y mutilaciones podrían evitarse si se reflexionaran bien las cosas antes de morir o matar por una bandera, la que sea.

E, insisto, no sólo es la religión (que es el ejemplo más terrible de todos), sino todo el pensamiento irracional como conjunto. Recuerdo otro ejemplo, terrible también: el genocidio de Ruanda en 1994. Se mataron entre las tribus Hutu y Tutsi sólo por ser “de los otros”. Así nomás. El comandante de las fuerzas de pacificación de las Naciones Unidas todavía asiste a terapia psiquiátrica para intentar superar todas las atrocidades que vio cometerse ahí.

Los problemas de ese tipo tienen aristas múltiples y muy complejas, pero al final todas son reducibles al más embrutecido pensamiento irracional.

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Hace poco iba caminando con un amigo y mis primos, que también son mis amigos, por el centro. Es una escena recurrente ver a predicadores protestantes con megáfonos, biblia en mano y dos o tres elfos repartiendo panfletos. Sin embargo ese día íbamos medio ebrios todos. Tampoco es raro que yo vaya ebrio, pero mis primos no lo acostumbran tanto. Un tipo gritó “¡Jesucristo se crucificó por nuestros pecados!”. Mi primo se echó una sonora carcajada. Aparte de la evidente graciosada involuntaria que el predicador enemigo de la gramática se aventó, creo que si de verdad pasó una fábula así, no ha servido de mucho.

Termino con la frase con la que uno de mis dioses paganos, Richard Dawkins (a quien le debe mucho el argumento de esta columna), le dedicó su libro The God Delusion a su amigo muerto Douglas Adams: “Isn’t it enough to see that a garden is beautiful without having to believe that there are fairies at the bottom of it too?".

As: Run Run Se Fue Pa'l Norte - Violeta Parra.

Atte: Juan Ramón.