sábado, 9 de enero de 2010

Mi unicornio azul... ayer se me perdió.

Suelo hacer un post cada fin de año. Aquí o en el otro blog. Este año no pude porque se me ocurrió comenzar el "año del bicentenario" de una manera mucho más radical que la acostumbrada: sin crédito en el celuluar y con la computadora descompuesta.

La mañana del 31 me recibió contento y crudo. Me levanté a prender la computadoraq como siempre, pero jsto cuando comezaba a arrancar se trabó. Un problema de nada, pensé. Ya ha pasado en otras ocasiones. Lo volví a intentar y siguió pasando exactamente lo mismo. Muchas veces apagué y prendí la máquina. Lo mismo, lo mismo, lo mismo. Apretaba las teclas de función que dice al principio para acceder al menú de configuraciones o como se llame. A la BIOS, pues. Algunas veces pude, otras no. De todas formas no sirvió de nada. A lo más que llegué fue a ver el logo de Windows XP cargando y deteníendose; todo en una visualización mucho más opaca de lo normal.

Me rendí por algunas horas. Mi pensamiento mágico, que todavía es fuerte, me indicaba que dejando descansar a un objeto inanimado éste podría volver a su funcionamiento habitual. Nada pasó, por supuesto. De hecho fue pero: sólo salía una rayita horizontal blanca parpadeando en el extremo superior izquierdo de la pantalla, que era completamente negra. Supuse que era para que alguien que tuviera la capacidad de hacerlo escribiera algún código macabro. Intente entonces escribir yo al azar y... nada. No respondió el teclado. La reinicié por enésima vez y lo mismo: nada. Las últimas veces ya ni siquiera aparecía la rayita blanca.

El botón del CPU ya no se pone verde. Todo en mi vida registrado digitalmente desde el verano del 2007 a la fecha se fue al carajo de buenas a primeras. Lo que más me duele son las fotos de una ex novia (Linda Soledad del Rocío). Había muchas cosas más pero sé que esas fotos no voy a poder recuperarlas jamás. También me jode mucho haber perdido la música. Creo que la mayoría era ripeada de los discos físicos en mi posesión (desde la última vez que pasó algo así, en el 2007, no había vuelto a bajar música), pero también los compañeros me habían pasado bastantes cosas. Mi unico Dios Suffle en este momento es el cuaternario shuf rep de la grabadora que escupe el unplugged de Soda Stereo o el de éxitos de The Cure.

A nadie le deseo algo tan terrible como lo que me pasa a mí en este momento. Twitter, por ejemplo, se había convertido en un vicio fundamental para mí. Ahora ni crédito tengo para twittear desde el celular. Y aun si lo tuviera, no es lo mismo sentir que uno le habla al vacío a leer lo que todos los demás están diciendo cada medio minuto. Siento como si viviera en el siglo XIX, o algo así. Me siento tan aislado como un topo marciano y espero que la tortura termine pronto.

Como lo anticipé en Twitter, voy a postear por medio de Puellae. La mecánica (se la dije hoy) será la que sigue: yo escribo a máquina, le doy mis posts cuando la vea y los escanea o los transcribe según su criterio. Ya le di mi clave ultra complicada y secreta para acceder hasta a mis cuentas bancarias en las Islas Caimán, así que sobra decir que ya entró a mi bóveda secreta en el mencionado paraíso fiscal para extraer, con mi consentimiento pleno, todas y cada una de mis claves alfanuméricas para acceder a mis cuentas en internet (mismas que obtuve por medio de un algoritmo desarrollado por super computadoras del MIT especializadas en criptología). No pensaba dejar abandonado mi blog después de su reciente cambio de look para que volviera a ser otra url enmarañada en la red. Váyanse preparando para una cascada (bueno, no tanto) de posts desesperados.

Alguna vez hice un cursipost a máquina en Complete Unknowns acerca de las cosas que uno no valora con suficiencia hasta que las pierde y ve que son imprescindibles para poder ser feliz en la vida. Como dice mi mamá: "que te sirva de experiencia".

As: Other Voices - The Cure.

Atte: Juan Ramón.

2 comentarios:

Puella dijo...

Ahahahahahahaha... admito que me pasé con el título xD.

Cheers!

El Compañero. dijo...

Vete a la verga, pinche Cielo ja, ja, ja.

Atte: Juan Ramón.