lunes, 15 de marzo de 2010

El Temible Chacharero Esnob.

En el centro abundan tipos vendiendo informalmente todo tipo de pendejadas. Las flores no pueden faltar ni aquí ni en ningún otro lado. Una vez Isaías (mi primo) le respondió do ofendido "ni que fuéramos jotos" a una doña que nos ofreció comprarle rosas. Alguna vez, para quedar bien con una ex novia, le regalé una rosa artificial en una cápsula chiquita llena de agua; también unos jarrones chinos miniaturas de $12. Así: aparte de las flores naturales le ofrecen lo que es la flor encapsulada, la flor con lucecita, el colguije, la pulsera, se la dejo barata para que se la lleve ¿Es lo menos? Sí, es lo menos.

A partir de hace más o menos un año un tipo se agregó a la ya de por sí compleja fauna de vendedores de baratijas. En ese entonces era identificable por su atuendo de chairo ultra: chaleco étnico, pantalón de mezclilla deslavada, huaraches... Perfectamente podría pasar desapercibido entre los numerosos grupos de mariguanos malabaristas que rondan el centro.

La primera vez que me atacó yo estaba sentado con Isaías en la plaza de Cervantes. Seguramente hablábamos de lo pinche que es la escuela, de por qué cada vez los maestros salen más imbéciles del cascarón o de las últimas pendejadas del pinchegobierno. Fue la primera vez que fui víctima de su modus operandi. Pongan atención:

-Hola chavos. ¿No les gustaría adquirir un bonito separador?- dice el tipo abriéndole a uno en la jeta una carpeta llena de lo que se supone vende.
-No, ahorita no- responde cordialmente el potencial cliente que lo quiera mandar a la jeringa de ADN que fecundó a la puta madre del vendedor.
-¡Miren!: hay fotos de paisajes, artísticas, PINTURAS, DE ARTE (¡!)- insiste el vendedor, siempre con la voz característicamente suave y pausada del esnob de "café cultural" (también abundan en el centro) o de diseñador gráfico fracasado que se va al cervantino a dibujar Quijotes con aerosol como el que yo tengo en mi cuarto jo, jo, jo.
-No, ahorita no.
-¿Podrías darme una razón, amigo?

Ahí llegamos al TERCER NIVEL (proposición-insistencia sorda-razón).

***

Cuando andaba con Cielo (Puellae), hace un año justamente, el Temible Chacharero Esnob se nos apareció muchas veces. La primera, después de la carcajada obligatoria luego de que el TCE se va, acordamos que la siguiente vez que se nos apareciera le íbamos a responder que no le comprábamos sus separadores porque no nos gustaba leer.

Por supuesto que se nos volvió a aparecer. Aplicamos el plan: al llegar al punto en que el TCE pregunta razones para la (me imagino) increíblemente rara reacción de repulsión hacia obtener sus separadores DE PAISAJES, Puellae y yo le dijimos que no nos gustaba leer.

Como que al principio sí lo tambaleamos con la respuesta. Creo recordar que primero hizo cara de extrañeza, luego pensó unos instantes y luego dijo:

-Pues sería una inmejorable oportunidad para empezar ¿No les parece?

¡Qué cabrón! Falló nuestro plan. Había quedado demostrado que nadie puede superar el tercer nivel discursivo del TCE.

***

Hubo una época en la que casi cada vez que iba al centro, con Puellae o con mis primos, se aparecía el TCE. Después desapareció por un tiempo hasta que este pasado sábado 13 de marzo, después de unas semanas sin vernos, Puellae y yo fuimos al centro. Aunque casi le puse una pistola en su ahora-greñuda-de-nuevo cabeza para que accediera a salir, al final cedió. Al final del día duramos un buen rato sentados en una de las fuentes del quiosco (la de los niños, no la que la que ella califica como "barraganesca").

La zona del quiosco es el paraíso de los vendedores de cosas inútiles. Ese día, por ejemplo, me burlé de un tipo que estaba a punto de comprarle a su novia (o prospecto o funda o lo que fuera) una rosa de cristal con lucecitas de discreto color morado, rosa y verde, para la señorita.

Andábamos en la plática derivativa clásica cuando se nos presentó el TCE desde su cueva en el más allá y comenzó su discurso de siempre (les juro que, palabra por palabra, siempre es exactamente igual).

Estuve a nada de soltar una carcajada bíblica en su cara cuando nos mostró su surtido rico de separadores. Volteaba a ver incrédulo a Puellae.

Al llegar al TERCER NIVEL, volvimos a aplicar la misma gracia: decirle que no leíamos ni los anuncios espectaculares. Supongo que ya más personas le han dicho lo mismo porque su reacción no fue la de la vez anterior e, inmediatamente, nos propuso:

-Pues puede servirles para el regalito, el detalle.
-No. Ahorita no.

Y es aquí donde el TCE pasó a un nivel de agresividad intelectual más intenso de los que ya de por sí aplica:

-A ver. Dame UN ARGUMENTO para no comprarme un separador y yo TE LO REFUTO.

WTF?! ¿Un argumento? ¿Quién se cree? ¿Bertrand Russell? ¿Un argumento para no comprar sus separadores con fotos de arte?

Volví a decirle el generalmente útil "No. Ahorita no. Gracias" y al fin cedió.

Antes de irse soltó una pequeña risa burlona y fue hasta entonces que Puellae y yo pudimos al fin medio morirnos de la risa y concretar algunas conclusiones:

  • La risa final, para mí, significó que ya nos ubica a fuerza de repetición, como nosotros a él. Aunque también cabe la posibilidad de que me considerara inferior por no haberle podido dar el solicitado ARGUMENTO.
  • Notamos que se fue en modo de rastreo (bien erguido, moviendo la cabeza para todos lados). Eso confirma lo que temíamos desde siempre: busca víctimas selectas; que según él sean como él mismo. ¿Me veré (nos veremos) tan mamón y esnob?
  • Dejó la ropa étnica por un look menos chairo y más como de los que se maravillan en los museos con manzanas en pedestales.
Puede ser que algún día, por fin, le compremos un separador.

As: El Abrojito - Aníbal Troilo.

Atte: Juan Ramón.

También mee pueden seguir aquí y preguntarme cosas acá. El blog comunitario está en los links.

2 comentarios:

Puella dijo...

Ja ja ja ja ja ja ja ja... no jodas. Nunca se me va a olvidar. Creo que ya hasta me cae bien xD.

El Compañero. dijo...

Te digo que para la próxima le compremos un separador DE ARTE