viernes, 28 de mayo de 2010

Alacranes.

Una vez en secundaria un profesor nos puso a exponer a cada alumno un municipio del estado.  Yo escogí San José Iturbide porque ahí vive mi papá, porque la hija del maestro ya había escogido Xichú (de donde es mi papá) y porque en ee entonces no sabía prácticamente nada de esta ciudad y menos de su municipio.  Eran los terribles tiempos de la enciclopedia Encarta.  Yo no llegaba ni a eso: hacía mis trabajos a máquina, exponía en hojas de rotafolio e "investigaba" en las enciclopedias de la casa, que todavía tienen entradas sobre Yugoslavia y Leningrado.  La solución para lograr exponer algo acerca de San José Iturbide fue ir con mi antiguo amigo Javier a la feria (era enero del 2003), entrar al Pabellón Guanajuato, buscar el stand del municipio y preguntar.

Fue un fracaso.  Lo único que había en los tres metros cuadrados del municipio de San José Iturbide eran unas artesanías de madera chuecas y su escudo enmarcado.  La tipa que atendía (que estaba atendiendo evidentemente había sido contratada para la ocasión y aparentaba saber más de cualquier cosa aparte de San José Iturbide) nos dijo  "¿Apoco no están padres las artesanías, chavos?" y ya.

Para no sentir que habíamos ido de oquis nos encaminamos al stand del CIO (Centro de Investigaciones en Óptica).  Duramos ahí más de una hora entreteniéndonos con las explicaciones que nos dio el solo y pobre nerd para que entendiéramos por qué los alacranes brillan con luz negra.  Resultó que no era de aquí el tipo; nomás estudiaba en el CIO.  La primera observación que nos hizo sobre la ciudad es que había muchos alacranes (otros forasteros me han dicho que hay muchos gays, etc.  Las primeras impresiones divergen).  Incluso nos contó que había ido a un congreso en Arizona y, en la plática, un gringo le dijo que ahí había muchos de esos animales, "perou nata comou en León, Mécsicou".

León es un gigantesco nido de alacranes.  Los locales estamos acostumbrados a lidiar con ellos con frecuencia.  Hay padres que cubren las patas de las cunas de sus hijos con frascos de Gerber para que no escalen las alimañas.  Hay costumbres inconscientes de precaución.  Las paredes tienen pintas de advertencia de la Cruz Roja acerca del "suero antialacránico", etc.

Mi abuelita decía que los alacranes habían llegado a León por los cueros que provenían de Durango.  Es una versión que escuché otras veces, todas en boca de ancianas.  Puede ser una teoría de viejitas como la de que Dios existe, pero no suena tan descabellada.  No sé si sea por eso ni me importa: así es y ya.

***
Una de las anécdotas más vergonzosas que puedo contar ha tenido que ver con un alacrán.  Fue reciente.

Llegué a la casa y dejé la gabardina sobre la cama.  Como siempre, mi rutina me llevó a la P.C.  La prendí y tuíter, msn, etc.  Lo de siempre.  No recuerdo por qué tuve que regresar a mi cuarto.  Cuando prendí la luz lo primero que vi fue un ALACRÁN gigantesco encima de la gabardina que minutos antes había dejado aventada.  La gabardina es negra y el alacrán era güero, de los meros picosos.  La reacción normal de cualquiera (más siendo de un pozo de veneno como León) hubiera sido matar al agente mortal inmediatamente pero yo no soy alguien que se haya distinguido nunca por su sentido común.  Mi reacción fue correr de vuelta a la P.C, tuitear algo como "O Di0z ai n AlAkrN n m1 Km4" y, estúpidamente, esperar que el alacrán estuviera aguardando mi regreso para dejarse matar sin oponer resistencia.

Cuando volví y me di cuenta de mi pendejada me sobrecogió el pánico.  "Pinche animal, si serás pendejo" (me recriminé).  Luego, en mi habitual pensamiento irracional, deduje que la inteligencia superior del alacrán había decidido tomar venganza contra mi corto entendimiento en nombre de todos los seres con el mínimo instinto de supervivencia en el mundo y planeaba asesinarme cobardemente mientras dormía.

Sacudí todo lo que hubiera estado en contacto con la cama.  Desfundé las almohadas, volteé el colchón... Ese día me costó mucho trabajo dormir y, con mi vida como prueba, creo que el sabio concejo de ancianos alacranes decidió que no debería ser inmolado puesto que los pendejos como yo somos convenientes para la conservación de su pueblo.

***

El último alacrán que maté corría mucho, era grande y se resistió a morir.  En recuerdo a su honor lo conservo en mi cómoda.

The south will rise again.

As: When I Got Troubles - Bob Dylan.

Atte: Juan Ramón.

7 comentarios:

Puella dijo...

Bah. Los alacranes qué. Yo me dormí cerca de una semana en el suelo con dos alacranes cerca y no me pasó nada... ellos tan inocentes y tu asesinándolos... no no no. xD

El Compañero. dijo...

Un día yo fui a su cueva en Teherán y me dijeron que te dijera que ése que tú viste era en realidad un agente encubierto de la extinta AFI (que todos dicen que la extinguió pero lo que pasa es que no es cierto porque Calderón es Masón y es de Michioacán) así que no es cierto todo lo que dices y ya.

Atte: Mahoma.

Paulo dijo...

Pinches animales los detesto. Me dan pavor y cuando los veo siento que me siguen y se me trepan en las greñas con cautela. Me enferman pues, evidentemente.

Atte: Paulo

Carlos Grogan dijo...

"León es un gigantesco nido de alacranes." ¿Lo dijiste de manera literal o metafórica?

Un saludo. Me agrada su estilo.

El Compañero. dijo...

¡Ambas, por supuesto!

As: En Esta Tarde Gris - Libertad Lamarque.

Atte: Juan Ramón.

Mariel Sofía dijo...

¡Compañero Juan Ramón, qué agradable es leer sus anécdotas! Ha logrado eliminar el dolor de cabeza que me molestaba.

Hasta luego.

El Compañero. dijo...

¡Un honor que me lea y me comente, Mariel!

Atte: Juan Ramón.