domingo, 30 de mayo de 2010

Mis escritores favoritos 1: Shakespeare.

Nota preliminar: este post continúa la reciente moda de hablar "en serio" en este blog.  La pura onda pretenciosa y mamonoide.  Aparte no va a ser el único: voy a hacer una serie sobre mis escritores favoritos; algo así como un panteón personal.  Ya saben a qué atenerse.

No soy muy adepto al teatro, aunque de niño me gustaba protagonizar obras escolares (pastorelas, por ejemplo) y organizar funciones de títeres.  Creo que era por pura fantochería.  Con el tiempo se me fue quitando el gusto.  Luego, cuando ya estaba en secundaria, cayó en mis manos una edición barata de Hamlet que no hizo que me volviera a gustar el teatro sino que me hizo tomarle el gusto a cosas más importantes como pensar (aunque no practique esa sana afición a menudo, como sabrán).  Sigo sin haber visto una sola puesta en escena de ninguna obra suya, pero tampoco creo que sea indispensable si uno sabe leer

.No me importa si Shakespeare era uno, muchos, otro o nadie.  Los ingleses, con su facilidad nacional para producir enigmas indescifrables, han producido un mito que tiene la misma cara de misterio que de perfección.  Tampoco me importa el hecho conocido de que la inmensa mayoría de lo que produjo Shakespeare son en realidad adaptaciones de argumentos ajenos, provistos por la historia o por otras fuentes.  Seguramente no contenían tanta sabiduría ni tanta perfección y conocimiento sobre la condición humana y lo que ésta significa que la frase más utilitaria del Mercader de Venecia.

Entre todas las virtudes que se le han atribuido a Shakespeare, para mí la más importante es la impresión común sobre la claridad con la que prácticamente todas las facetas importantes del alma humana se encuentran escritas (descritas) en sus obras.  Creo que ése es el punto: la experiencia de ser hombres y la claridad inabarcable con la que Shakespeare supo reflejarla en el arte.  Reflejar.  Por eso es fácil tomarle el gusto y prácticamente imposible deshacerse de él: sería como querer quitarle por decreto los espejos al mundo.

El único ser que despreciaba a Shakespeare del que yo haya tenido noticia se llamaba Henry Charles Bukowski pero ése era un viejo borracho, así que no cuenta.


Atte: Juan Ramón.

4 comentarios:

Carlos Grogan dijo...

No te ofendas mano, pero es demasiado pretencioso ke te guste shakespeare... al haber mencionado ese autor kedaba implícito el toke de seriedad extrema o en su defecto, tu perfecto manejo de los sinismos, ironías y sarcasmos. jajaja.

Carlos Grogan dijo...

akabo de darme cuenta ke escribí sinismos... lo siento... cinismos es correcto...

Carlos Grogan dijo...

dicho sea de paso, necesitamos más posts. Andamos algo hambrientos de pensamientos ajenos.

El Compañero. dijo...

Juro solemnemente que mañana o pasado escribo algo aunque sea más chafa que de costumbre.

Atte: Juan Ramón.