martes, 25 de mayo de 2010

Un año más.

Este blog, como producto personal, le rinde pleitesía al mismo amplísimo panteón de dioses profanos a los que yo idolatro.  Uno de los principales nació hace 69 años en Duluth, Minnesota; y se dedica a hacer música y poesía.  Ha revolucionado una y otra vez la música popular del siglo XX justo al ritmo en que él mismo revoluciona su manera de producir arte.  Ha pasado por tantas etapas que es difícil hablar de él como si fuera una única persona.  Esto lo hace estar y no estar al mismo tiempo: todos tenemos una vaga noción de que el tipo que compuso The Freewheelin' Bob Dylan es el mismo que compuso Blood on the Tracks pero igualmente sentimos que se trata de dos personas totalmente distintas a la que compuso el Highway 61 Revisited.  Ese don de la ubicuidad es una de las cosas que lo hacen tener una resonancia tan profunda como universal.  Aun cuando sus raíces musicales e ideológicas puedan rastrearse en espacios y momentos específicos de un país TAN determinado como EE. UU., esto sólo demuestra que las tradiciones hondas de las sociedades (incluso la estadounidense) varían sólo en forma porque, al final, muestran preocupaciones generales de la condición humana.

Su cumpleaños fue ayer pero sólo importa mencionarlo porque es un día fácil de recordar.  Estoy seguro de que la trascendencia de su música será mucho mayor de lo que ya es o de lo que podamos elucubrar en torno a su persona, las fechas, el tiempo y las palabras.  Siempre queda escuchar la música:






Atte: Juan Ramón Velázquez Mora.

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