sábado, 26 de junio de 2010

Crónica de un FAIL anunciado.

Cuando llegué al Antro de la Perdición (como he bautizado, cariñosamente, al depa de siempre, el del tinaco) estaban ahí Champy y El Rube viendo el sempiterno video de Iron Maiden en Brasil y embriagándose con cerveza.  La vida puede parecer monótona si tus actividades y compañías son iguales siempre, pero a nosotros nos gusta así.

Con el alcohol me llegaron, ya de noche, las ganas de fumar.  Descubrí entonces que no había absolutamente ninguna fuente de fuego en todo el lugar.  Lo que acostumbramos hacer en esos casos es prender la estufa, pero ni gas había.  Nada de nada.  Recordé que casi al mismo tiempo que llegué me habían contado que la noche anterior (yo no estuve en el maratón vicioso previo al 24 del corriente) incluso habían llegado al extremo de encender una fogata en la casa con los perfumes de la hermana ausente del dueño del departamento y "leña" del patio.  Se la habían pasado mentándole la madre a Prometeo a gritos, vociferando que ellos también podían encender fuego.  Hasta llegaron a pensar en frotar dos palos para hacer chispas.  Primitivos cavernarios, dirán, pero así son mis amigos (y yo).

¿Cuál fue la solución a nuestro ígneo problema?:
 -:-
Instrucciones para crear fuego sin necesidad de encendedor, mechero, lighter o como le digan en su país: 

Ingredientes:

-un palo de escoba viejo, encontrado en un basurero callejero una semana antes.
-perfumes baratos de mujer.
-encendedor para estufa sin gas, de esos largos que hacen chispa.
-dos sujetos estupidizados por el consumo masivo de bebidas embriagantes.
-un cigarro en la boca sin encender.

Primero dígale a uno de sus dos sujetos que sostenga con sus manos el palo de escoba.  Esto le servirá como soporte humano para el propósito de prender fuego.  Posteriormente haga que el otro tome los perfumes baratos de mujer y rocíe una generosa cantidad de ellos en la punta del palo de escoba que previamente encontró en un contenedor de basura cuando se dirigía a comprar alcohol, más o menos una semana, antes e inexplicablemente introdujo a su hogar.  Hay que dejarlo añejar.  Inmediatamente después de haber hecho eso (el tiempo es importante en este paso: no hay que dejar que se vaporicen las fragancias) hay que acercar el palo al encendedor largo sin combustible y accionar el gatillo la mayor cantidad de veces posibles a gran velocidad.  La chispa encenderá los perfumes creando una muy bonita llama azulada que se extinguirá justo después de que usted acerque su cigarro a la flama y, al fin, lo encienda.  Disfrute.

-:-

Al día siguiente (ayer), regresé al lugar.  Estaban ahora, aparte del Champy habitual, otros dos amigos que habían llevado la Scarface de Brian De Palma.  Veíamos muy a gusto la película cuando se me ocurrió meter los dedos entre los cojines del sofá.  Sólo por tacto detecté tres corcholatas de cerveza.  Normal.  El ingrediente sorpresivo lo aportó un ENCENDEDOR ROJO, pequeño, que había estado ahí quién sabe desde cuando.  Incluso tenía las características marcas en la base que indican que había sido utilizado para destapar alguna caguama.  Se lo mostré al Champy y lo único que pudimos hacer como reacción fue... respirar hondo.

As: Subterranean Homesick Alien - Radiohead.

Atte: Juan Ramón.

PD: Este post es, en parte, una promoción chafa para que lean el terriblemente escrito blog del Champy.  Escribe borracho, no se fijen mucho en el estilo.

4 comentarios:

Champy dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJA
ES DURO DE ACEPTAR NUESTRA FORMA DE SUPLIR A LA TECNOLOGIA ACTUAL JAJAJAJA

Asturiela dijo...

jajaja interesaaante! la probaré.

no soy una fumadora en potencia al estilo fábrica, pero me pilla el hecho de que siempre que tomo unos tragos me entran unas ganas idiotas de querer fumar (y como en tu caso... no tener fuego) por qué pasará?

un beso, buena posta y enhorabuena el habernos encontrado que no?

Carlos Grogan dijo...

En el lenguaje de los comunes podría decirle a usted tres palabras: "Que buena peda". Aunque ciertamente debo indicar que tras ingerir bebidas embriagantes aparecen aptitudes e ideas ingeniosas que en otro estado no se lograrían.

Un abrazo.

El Compañero. dijo...

Ya sabe, pinche Champy: la tecnología del hombre blanco nomás no es para nosotros.

Asturiela: es que el alcohol y el tabaco son una dualidad divina indisoluble. No hay de otra. Aunque uno no fume, entran las ganas. ¡Claro! ¡Enhorabuena!

Carlos: fue una borrachera muy promedio, pero el fuego nos rompió la cabeza. Estoy de acuerdo en que alcoholizado se logran ver otras cosas.

Atte: Juan Ramón.