domingo, 4 de julio de 2010

El post-juicio del doctor del Monaghan.

Mi dentista descubrió que las muelas del juicio me estaban enchuecando los demás dientes.  Me mandó a hacer radiografías para comprobarlo y sí: tenía las muelas atravesadas.  Nos dijo a mi mamá y a mí que en cuanto pudiéramos fuéramos con un cirujano que nos recomendó para que me las sacaran.

El en cuanto pudiéramos se tradujo en unos dos años; hace dos semanas.  La conversación con mi mamá de camino a la clínica fue de lo más extraño.  En cierto momento me dijo que le hubiera gustado si yo hubiera sido arquitecto o ingeniero "o algo así".  Le respondí con una carcajada grosera indicándole que jamás se me hubiera ocurrido pensar en estudiar una carrera parecida.  Durante algún tiempo quise ser médico (en la secundaria) y durante otro abogado (a media prepa) pero sentí que, al final, ninguna de esas carreras abarcaba otras cosas que también me interesaban.  En gran parte por eso elegí Comunicación: por lo menos en el papel la carrera contiene muchos de mis intereses.  Después de todo cualquiera es parte del crimen que implica reducirse a una sola cosa por medio de la "carrera".  Los dentistas representan muy fielmente al prototipo de profesionista de clase media-alta con respetable reputación producido por ese crimen y que a mí me provoca repelús.

Se me hizo curioso que el edificio en donde ese doctor atiende es el mismo edificio en donde hasta hace poco solía estar un bar que siempre me resultó desagradable: el Monaghan.  Cueva de hipsters-universitarios-alternativos, especialmente de las carreras de Diseño y Comunicación de las dos universidades "importantes" de la ciudad: la Ibero y La Salle.  Música buena pero a volumen prohibitivo para la plática; aglomeraciones sofocantes y humo de tabaco encerrado.  Llegué a ir pocas veces, en parte por la animadversión natural que le tengo a esos ambientes y a esas personas y en parte porque muchas veces ni me dejaban entrar por no tener credencial de elector.  Pasar por ahí me evocó nostalgias, por supuesto.

Decidimos que me iban a sacar las cuatro muelas del juicio de una sola vez.  A alguna amiga cercana se las habían sacado tiempo ha y lo que podía recordar del asunto es que no había sido tan grave como sonaba.  Tuvo una especie de convalecencia dolorosa pero de corto término que le permitió realizar sus actividades normales.  Por lo tanto no me asusté ni nada.  Además: si hay que convalecer, mejor hacerlo una sola vez y no dos o cuatro.

La "cirugía" en sí no me espantó mucho antes de padecerla.  Según lo que me dijo el doctor en esa primera consulta, imaginé que el mismo día en que perdiera las muelas del juicio iba a poder hacer lo que quisiera; si acaso con un poco de dolor, pero que a los dos o tres días iba a estar como si nada hubiera pasado.

Volvimos la semana siguiente.  Fue una cosa espantosa que no le deseo a nadie.  En una de las muelas sentí —o imaginé— que me pusieron menos anestesia que en las otras.  Cuando llegó la hora de suturar, sentí —o imaginé otra vez— con claridad las puntadas.  La sangre me atragantaba.  Nunca hasta entonces había sentido ese intenso y muy desagradable sabor llenándome la boca.  El efecto de la anestesia tardó mucho en pasar.  Llegando a la casa tiré inmediatamente las gasas que me habían puesto en las heridas.  No paré de escupir-tragar sangre toda esa noche.  Quise colgar a todos los dentistas del mundo nomás por espíritu de venganza.  No dormí hasta bien clareado el martes.  Ese día había quedado de ir al Antro de la Perdición, cosa que no hice.  Tardé días en poder ingerir otra cosa que no fuera leche con pastillas.  Lo primero que medio comí después fue leche... con pan.

Después me fui dando cuenta de que tenía como un cuarto de la boca (por dentro y por fuera, lengua incluida) adormecida, como si la anestesia nunca se hubiera ido de ahí.  La parte hipocondríaca de mi personalidad se estuvo preocupando a lo largo de toda la semana por eso.  Hasta este lunes llegó un descanso.  En la cita de ese día el dentista me dijo que el adormecimiento era causado por la pura y vil inflamación propia del procedimiento que me estaba oprimiendo los nervios de la quijada.  Me recetó unos desinflamatorios que no han producido ningún efecto notable.  Ahora ya puedo comer casi todo, gran placer vital que me tiene en dieta de engorda porcina.

Lo que me deja pensando todo esto es que, en esencia simbólica, me sacaron el juicio con pinzas y bisturí.  Y que los vampiros tienen un pésimo gusto culinario.

As: La Cruz del Sur - Juan Cedrón.

Atte: Juan Ramón.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Recorde aquella vez que nos sentimos mal por no haber ido un día al Monaghan por que estuvo Plaqueta y usted andaba de vacaciones y yo creo que dormida... jojojo

El Compañero. dijo...

Ése ha sido uno de los grandes fail! de toda mi vida. Fue horrible. A mí igual siempre me recuerda a eso el ex Monaghan.

Atte: Juan Ramón.

apasionante dijo...

UUta me imaginé ese cirugia con olor infame a tabaco cochino quimico alterado, un horror men.

Kareve dijo...

Hey! creeme que es mejor sufrir porque te sacaron las muelas a sentir el dolor de que te salgan. Creeme: es horrible. Por otro lado me recordaste la sensación de salir toda fumigada del Monaghan, aunque admito extrañar esa cueva del infierno. El "nuevo" monaghan esta lleno de princes de la salle. Ya no me siento agusto en fachas. Por cierto gracias por leer casi la totalidad de mi blog y comentar. La neta que gueva jajaja pero se agradece.

El Compañero. dijo...

Pues me gustó el blog, si no sí: qué hueva. Pero está mu bien. Ojalá siga posteando con regularidad.

As: Adiós Nonino - Astor Piazzolla.

Atte: Juan Ramón.

Carlos Grogan dijo...

Cuando era niño mi jefa me dijo, kiero sentirme orgullosa de mi hijo, kiero ke sea arkitecto o doctor, o kiza llegues a gobernador.

IFE. Requisito indispensable aka en el pueblo para ir al antro. Es tan importante como llegar en carro o vestir fresonamente.

Deberías sacarla por si el snob ke vive en tí gusta de ir un día a cantar luis miguel a un antro fresa. Por si las moscas...

bEto0 GuerRaA dijo...

Chale yo soy dentista...:S