lunes, 26 de julio de 2010

Sobre mis cosas y mi cuarto (a máquina).

Nota preliminar: esta cosa la escribí a máquina en el periodo en el que la PC se crackeó: es decir a partir del 31 de diciembre (qué gran fail ¿no?) hasta marzo o algo así.  Lo que cuenta sucedió a principios de enero de este año.



No sé si corresponda a algún asunto psicólogico sin resolver o si sea  una vulgar manía: me encanta acumular cosas.  Me gusta mucho trabajo tirar papeles de todo tipo.  Circulares de la prepa, exámenes, boletos... todo guardo.  Todo tiene algún espacio en mi cuarto.  No conozco (personalmente) a nadie más con tantas cosas acumuladas.  Quizá haber escuchado a Pepe Frank cantando "Don Memorio Platicón" durante muchas tardes de infancia pudo haber influido de mala manera en mi subdesarrollada psique.

Nadie en mi familia puede entender por qué hago eso.  Seguramente ellos también guaran muchos recuerdos físicos, pero dudo que lo hagan con el nivel de obsesión que yo practico.  Debido a ese gusto por la acumulación mi cuarto parece zona de guerra la mayor parte del tiempo. Lo he ordenado muy pocas veces pero cuando lo he hecho he tirado pocas cosas: sólo lo que de verdad me parece desecho termina en el relleno sanitario.

Aunque parezca difícil de creer cuando el cuarto está desordenado, yo sé dónde tengo cada cosa.  Una vez, por ejemplo, guié por teléfono a un primo que me pedía la calculadora científica.  En el aparente caos jamás iba a ser capaz de encontrarla por sí mismo, pero conozco tan bien dónde tengo las cosas que pude guiarlo a distancia.

Es por eso que pocas cosas me encabronan tanto como cuando ajenos limpian mi cuarto.  Puede que lo dejen muy "ordenadito" y "limpiecito" (siempre en diminutivo), mira qué diferencia o lo que sea; pero es SU orden, no el mío.  Cuando ordeno mis libros, por ejemplo, suelo ordenarlos con extrañas asociaciones mentales que nada más yo entiendo.  Sólo yo sé dónde está cada uno y por qué.  Si alguien más los ordena, tan simple como que me cuesta un huevo hallar lo que quiero.  Pero no pasa nada más con los libros, ni mucho menos: aparte de ordenar a su gusto, también quieren tirar cosas que para ellos son basura pero que para mí son pedazos de memoria insustituibles.  De seguro nunca han tenido serenas descargas de alegría al encontrar un papel que ya casi habían olvidado, una carta de alguna ex novia que les hizo reír, un recorte de periódico que detonó una vivencia extraña, etc...  Creo que es por ese tipo de nostalgia sentimentaloide que, en última instancia, me gusta guardar las cosas y tener mi cuarto hecho una maraña de todo.  A veces quiero encontrar algo específico y en el camino me encuentro con muchísimas cosas más.  Un modesto recadito sin firma, de los que tanto joden a los maestros, me puede traer muy vívidamente a la memoria las preocupaciones que tenía cuando lo escribí, las cosas que me gustaban...  Soliloquio típico de un momento así: "Híjole, no mames ¿te acuerdas de cuando le dije a ____ que me le iba a volver a declarar porque me reclamaba que ya no era tan romántico como antes? ¿O cuando la maestra de Administración nos dio a todos una hoja con 'reflexiones' cursis el último día de clases de la prepa?"  Esa pinche libreta fea en la que todos me escribieron cosas ese día.  Las cartas hecha en chinga que nunca entregué...


***

Antier en la noche no podía dormir y se me ocurrió revisar los rincones de mis libreros, cajones, etc. para ver si me daba sueño.  Me encontré con un montón de cosas que ya había dado por perdidas o, más grave todavía, que ni siquiera recordaba.  Hasta "poemas" (de la oscura época en la que escribía versos) me encontré; la carta de una amiga que ya me olvidó; una carta sin firma con palabras elogiosas; un papel de la prepa que me recordó mi matrícula de La Salle Américas (51482)...  Sé que fuera del sentido que yo les doy son un montón de papeles sin chiste, pura basura.

Ayer una prima vino a limpiar la casa.  Cuando alguien viene a hacerlo me quedo en el cuarto hasta que se largue quien sea que venga a limpiar en esa época determinada.  Así les da pena entrar y mis cosas se salvan de ser movidas o tiradas.  Esta vez, sin embargo, mi mamá estaba en la casa y ella misma ordenó que se metiera estuviera yo o no.  Y así fue: se metió mi prima al cuarto y yo, indignado, preferí salirme.  Me largué a ver televisión.  En una salida al baño noté que mi prima ya tenía el piso de afuera de mi cuarto tapizado de papeles con bolsas de basura a un lado.  Unos días antes yo había tirado al bote de basura ALGUNAS cosas y no me había costado trabajo deshacerme de ellas.  El problema es que mi prima tenía ahí, listos para desecharse, los papeles que apenas la noche anterior habían hecho que me fuera a dormir inflamado de memoria.  Eso no lo toleré.  Le dije que SÓLO tirara lo que estaba en el bote.  Nada más.  "¿Nomás eso? ¡Pero toda esta basura!"  Le respondí, literal y encabronadamente, que para ella era basura pero para mí no.  Que si quería luego yo la ordenaba, pero que no se le ocurriera tirarme nada.  Media hora después la vi salir con unos costalones llenos de papeles de mi cuarto a la calle.  Seguro me tiró un montón de cosas que, como no las tenía "en orden" (lo que sea que eso signifique para los demás), eran "basura" inservible para ella.

Mi cuarto quedó terrible, destrozado.  Para los ajenos será un cuarto en la categoría "mira qué diferencia", pero para mí es un desastre.  Tardé, por poner un ejemplo, una hora entera en hallar una pluma.  Obvio ejemplos de otras cosas que, por desesperación, de plano mejor dejé de buscar.

***

Epílogo actualizado:


En las últimas semanas hice la mayor reestructuración de cuarto desde que una vez, hace unos seis años o más, traté de organizar mis papeles, que en ese entonces eran muchos menos, en folders rosas.

Todo comenzó porque, más o menos a las cinco de la mañana, me di cuenta de que tenía un libro al que no le había borrado el precio.  Me levanté a buscar una goma en mi escritorio.  El desorden era tal que no pude encontrar UNA MÍSERA GOMA.  Después de ir a otro cuarto por una me decidí a ordenar el escritorio... pero la goma fue el núcleo de una bola de nieve obsesivo-compulsiva que me orilló a tirar la mayor parte de los papeles que poblaban el cuarto.

Tiré también las libretas escolares: acumuladas desde la primaria y sin importancia real para mí, ocupaban mucho espacio.  Los papeles que de verdad me importan (por razones, en su mayoría, tan sentimentales como siempre, pero que me importan más que el examen de alguna maestra imbécil de preparatoria o un flyer de antro del 2007) están en una pila de folders en el escritorio.  Las revistas y los libros aprovecharon con gusto el espacio libre en los libreros y ahí están ya, ordenados (as).

Engargolados, apuntes de cosas que me importan un rábano como "foto digital", exámenes a mansalva (¡algunos ni siquiera eran míos!), "trabajos" de esos que les gusta dejar a los maestros para torturarlo a uno y que después deberían terminar inmediatamente en el bote de la basura (siempre llego tarde a ese tipo de cosas académicas)...  Rotos y adiós.

Salieron cuatro bolsas de basura gigantes.

Fue un esfuerzo bíblico decidirme a hacer algo así, aunque fuera en el trance en el que sucedió todo: comencé de madrugada y terminé 12 horas después, sin descanso.  Pero supongo que  iba a terminar haciéndolo sooner or later.  Y mejor de una buena vez. 
Eso sí: no creo que llegue el día en que soporte que nadie me cambie nada de lugar.  Y lo siguen haciendo, semana a semana.

As: Orange Blossom Special - Johnny Cash.

Atte: Juan Ramón.

10 comentarios:

Kareve dijo...

¿De qué sirven los recuerdos?
- "Blessed are the forgetful: for they get the better even of their blunders." (Nietzsche) La verdadera memoria emotiva es la que dura, si no es que para siempre, lo demás es puro nido para los alacranes.

Aunque ¿quién soy yo para decirte esto cuando me la paso regogiendo "cosas" tiradas en la calle, tratando de buscarle sentido a algo que no lo tiene?

Mi mamá tira absolutamente todo... insiste en que todo lo que no tenga un uso "real" o inmediato es basura. Contradictoriamente tiene mi cordón umbilical guardado en un cajón...

El jero dijo...

Por que lo dice Nietzsche es una ley?? siempre es mejor tener algo que te recuerde que quieres recordar. Tal vez por eso el compañero tiene tantas pendejadas.
Yo guardo desde primaria: Cartas de ex novias (Muchas no las volví a ver),también cartas de amigos donde se consumó nuestra fraternidad putativa.
Tengo una lata de coca cola, que fue el primer regalo de una novia q tuve a las 15.

El Compañero. dijo...

Yo guardo, entre otras cosas extrañas que me avergonzarían si salen a la luz pública, la envoltura del primer bonobón que me regaló Luchy you-know-who y las greñas de la cielo ja, ja, ja, ja

Atte: Juan Ramón.

El Compañero. dijo...

Y no se la haga de pedo a Kareve, puto.

Atte: Juan Ramón.

El Compañero. dijo...

Tengo guardada una muela que le sacaron a mi mamá.

Atte: Juan Ramón.

Puella dijo...

Qué horror... de seguro tienes guardados chicles secos que masticaron mujeres a las que acosaste alguna vez. Ja ja ja.

Puella dijo...

Qué horror... de seguro tienes guardados chicles secos que masticaron mujeres a las que acosaste alguna vez. Ja ja ja.

Kareve dijo...

jajajaja "chicles secos de las mujeres que acosaste alguna vez" me imagino que soy la del mes de Julio...
Y ya va entrando Agosto... next

El Compañero. dijo...

Pinche cielo mala, ve lo que provocan tus comentarios impertinentes ¬¬

As: A Fine Romance - Ella Fitzgerald & Louis Armstrong.

Atte: Juan Ramón.

labatterie dijo...

Tal vez por eso el compañero tiene tantas pendejadas.