domingo, 15 de agosto de 2010

Elegía a la quince.

Tomé la ruta 15 por lo menos dos veces cada día, de lunes a viernes, durante tres años.  Tengo muchos recuerdos asociados.  Como cuando me levantaba casi a las cinco de la mañana para alcanzar a ver a la morra que nos servía de mensajera a mí y a la primera novia "formal" que tuve.  O la primera vez que vi a alguien usar un pagobús, que fue en la parada que está enfrente de Coppel, en el centro.  Los personajes que veía diario también eran muy curiosos; especialmente un viejillo que diario andaba muy elegante.  Muy de guayabera, anillo, sombrero y bastón.  Jorobado.  Siempre se subía a la misma hora que yo y se ponía a stalkear a cualquier mujer que tuviera la desdicha de sentarse junto a él.  Digo desdicha porque, según mi experiencia, a las mujeres no les gusta mucho ser acosadas, y me imagino que menos les agrada que el acosador sea un viejillo que les triplique la edad, por más pulcro y elegante que sea.  Aunque seguramente estoy siendo injusto: puede que fuera era un caballero galante de interesante conversación y yo esté mostrando terribles prejuicios personales contra nuestros adultos en plenitud.  Una simple ruta de camión, como tantas otras cosas, puede ser depositaria de todo lo que uno quiera (o a veces incluso necesite) dejarle, más allá de la necesidad de transporte.

Me enteré de que una de las rutas que iban a desaparecer debido a la nueva etapa del Sistema Integrado de Transporte iba a ser precisamente la ruta 15.  Ya no la tomo tanto como antes.  Nada más la uso cuando tengo que ir a la central camionera.  Pero lo sentimental es algo que se me da mucho sin que pueda evitarlo y recordé todos los años que dejé aplastados en los asientos de esos camiones, a los que ya hasta por número identificaba.  Pensé que sería bueno aprovechar el último día de la ruta para despedirme de la 15 "convencional" (porque ahora va a ser "auxiliar" del SIT). 

Sin duda ahora es más difícil cruzar el boulevard que en mis tiempos de secundaria.  Y no sólo por el tráfico: las obras del SIT acortaron el camellón y no hay semáforos seguros ni puentes peatonales.  De hecho las orugas atropellaron a una señora casi en frente de mi casa a los pocos días de comenzar a operar.  Con todo eso, completé la labor suicida de cruzar el Blvd. Torres Landa sin que me machucaran.

Una de las ventajas que siempre tuvo la ruta quince es que pasaban con más frecuencia que las demás rutas que llevan al centro.  No tuve que esperar mucho.  Otra ventaja: los camiones son muchísimo más amplios y de modelo más reciente que las rascuachadas setenteras de la 6 o los eternos sardineros de la 49, que son los mismos desde que me acuerdo.  Esas dos variables unidas llevan a una conclusión que nunca deja de agradecerse en el transporte público: hallar asiento pronto, como lo hice yo ese día.

Pensé en que el recorrido ya ha cambiado desde antes de que implementaran la segunda etapa del SIT: cuando fue la primera, en el 2003, también cambiaron la ruta, PERO NO LA QUITARON.  Severa diferencia.  Iba pensando en eso mientras llegaba a la Miguel Alemán.  Recordé las veces que me bajé en el centro porque sabía que ya iba tarde y no me iban a dejar entrar a la escuela.  Recordé cuando todavía circulaban los camiones por toda la Alemán, cuando andaban por el López Mateos también.  Cuando no había carriles exclusivos ni alarmas molestas.  Recordé varias de las canciones que escuché por primera vez gracias a las bocinotas de los choferes.  Muchas fueron entre esas dos avenidas.

A diferencia de mis tiempos secundarios, no seguí con la ruta hasta el Coecillo, o hasta Valle de Señora, donde vivía uno de mis mejores amigos (y en donde también pasaba de regreso a mi casa ¡Cuántas veces no volví a deshoras en esa ruta!).  Me bajé en el centro, dispuesto a que la fuerza de mis ejércitos dactilares derrotaran por fin a Kareve en la guerra de pulgares.  El resultado fue desigual.

As: Disintegration - The Cure.

Atte: Juan Ramón.

2 comentarios:

Carlos Grogan dijo...

Eso de lo ke te trae recuerdos a la mente es la onda. Alguna canción del tri dice ke "recordar es vivir y todos keremos vivir más". Nada más cerca de la realidad.

Un abrazo.

labatterie dijo...

El resultado fue desigual,Alguna canción del tri dice ke "recordar es vivir y todos keremos vivir más".