lunes, 11 de octubre de 2010

De los pinches policías 1 (o las fotografías más chafas de la historia).

Todas las experiencias que he tenido con la policía de León han sido muy desagradables.  Creo que hay algo de inicio: representan todo lo que detesto.  El control, la disciplina, la cerrazón, la violencia, la ignorancia, las ganas de joder al próximo, el abuso de poder (porque autoridad no tienen ninguna, puercos), las corruptelas...  Todos conocemos bien ese campo semántico.  Una corporación que debería servir para protegernos a todos suele volcarse contra cualquiera que se les da la gana, tengan o no razones suficientes para hacerlo.  Son la encarnación más tangible del autoritarismo, de la barbarie más detestable.  Sus criterios suelen ser tan estrepitosamente estúpidos que pueden dejar asombrado al más distraído.

Pero para que este post no se vuelva uno de esos chorizos intragables que a veces espeto, mejor haré una enumeración de algunas experiencias que he tenido con los chotas y les dejo los juicios a los que me lean.

Aquí la primera:

Cuando tomaba la clase de Fotografía, en el primer semestre de la carrera, normalmente aprovechábamos algunas clases para hacernos tontos tomando fotos.  Todavía me dan risa los de nuevo ingreso emocionándose con hormigas, ramas y charcos; cargando la cámara a todos lados.  Sobre todo porque yo era exactamente igual o peor.

Un buen día nublado, de los que se prestan para andar de pseudo artista fotográfico, se me ocurrió ir a tomar fotos a las "zonas residenciales" (eufemismo para "colonias de ricos") que rodean la parte no-estudiantil de la universidad.  Las mismas mamadas: charcos, animales, reflejos, nubes, contraluces, texturas sosas, insectos... A la hora de imprimir, todas las fotos resultaban una reverenda cagada y uno se daba golpes de pecho por haber malgastado el dinero de una forma tan estúpida, pero era divertido andar por la vida creyendo que algún día uno iba a tener una exitosa exposición de su obra fotográfica en el MoMA o algo así.

En ésas andaba yo, muy feliz, caminando en medio de las calles desiertas que caracterizan a las colonias que empiezan con la palabra "valle", "lomas", "jardines" o que incluyen la palabra "campestre" en su nombre.  Súbitamente me alcanzó uno de los policías en motocicleta que patrullan esas colonias.  Para aumentarle extrañeza al cuadro, recuerdo que en esa semana me dio la loquera de llevar puesto el uniforme de la Universidad, que sólo se usa en las prepas.  Como era primer semestre, no desentonaba tanto mi atuendo.  Me preguntó que qué estaba haciendo.  Yo, todo nervioso, le respondí que estaba tomando fotos para mi materia de Fotografía, que era alumno de la Universidad "de allá arriba", etc.  El tipo, aun con mi apariencia, no me creyó y pidió que le enseñara la credencial.  Fue ahí cuando recordé que, por despistado, había dejado el pedazo ese de plástico en la recepción del laboratorio de foto.  Un susurrante "putavergachingadamadre" me pasó por la mente.  Por suerte, también por mamón, en ese entonces cargaba todavía con una credencial de la preparatoria.  No mostré mucha debilidad y le enseñé ésa.  Si hubiera sido más observador y de verdad me hubiera querido joder se hubiera dado cuenta del truco, pero no.  Me dijo que fuera más discreto y ya.

¿De verdad me veía TANTO como un chalán de secuestradores?

Las fotos que tomé ese día son quizá las peores que tomé en toda mi vida, pero todavía las conservo.

Poco tiempo después me enteré por el periódico de una riña entre cholos en una colonia popular en la que mi mamá solía dar clases en las tardes hace algunos años.  Quemaron a un tipo vivo y la policía ni siquiera llegó mientras todo pasaba.

Esto lo recordé hoy, caminando por otra colonia fresa en compañía de Kareve:  vi dos patrulleros en menos de un minuto.

As: Coplas del Payador Perseguido.

Atte: Juan Ramón.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A un amigo le paso peor... estabamos en taller de foto, igual fuimos a explora a tomar fotografías, a Adrian se le ocurrió tomarle fotos a unos niños que estaban por ahi en lo juegos como changos, brincando y esas cosas cuando un señor llego junto con un policía. Le habia dicho que le estaba tomando fotos a SU hijo. Por más que mi amigo se defendió argumentando que no era ningún pedofilo-secuestrador-enfermosexual el policía lo obligo a darle el rollo... fin. Creo que aparte de que la policía se pasa de lanza abusando de su "poder" o del que creen tener también la desonfianza es otra cosa. Creo que es muy dificil confiar en la gente la gran mayoria de las veces. Independientemente de que te veas como un gañan o no. Así de jodido esta el mundo. Si existiera una verdadera confianza, ni siquiera habría policias. Creo.


Por cierto... en esa foto te ves bien fresqui jeje igual ahorita con las barbotas cualquiera (en su sano juicio) te tendría miedo-desconfianza-pareces terrorista secuestrador y más. jojo

Kareve dijo...

mmm... kareve, no se porque se puso como anonimo :(

El Compañero. dijo...

Pues claro. Por eso lo que rifa es el anarcocomunismo o algo parecido je, je, je. Portándonos bien nos va mejor a todos, pero siempre hay que tener un criterio saludable. Me parece muy pendejo que a uno lo entamben por andar tomando "en vía pública", por ejemplo. Habemos borrachitos tranquilos :( Abrazos.

Atte: Juan Ramón.

labatterie dijo...

Poco tiempo después me enteré por el periódico de una riña entre cholos en una colonia popular en la que mi mamá solía dar clases en las tardes hace algunos años.