sábado, 26 de febrero de 2011

Enésimo post de regreso (y de año nuevo y de cumpleaños...)

Aunque en realidad no abandoné el blog para volver haciéndole una reestructuración profunda que nada más me quitaba lectores, como acostumbraba, sí dejé de escribir un BUEN rato.  La razón principal, creo, fueron las vacaciones de otoño-invierno.  Normalmente era en las vacaciones cuando escribía más, porque no tenía nada que hacer.  Pero ahora SÍ tenía qué hacer y con quién estar, así que actualizar el blog me empezó a importar cada vez menos.  Ahora que regresé a la escuela (llevo tres semanas de vuelta en ese tedio insoportable) y que acabo de cumplir años (22, el martes), quizá sea una buena ocasión para escribir algo de nuevo.

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"Días de parque", cortesía de Puella LaTortuga.

Eso de los cumpleaños nunca me había causado conflictos.  Al contrario: yo siempre fui muy feliz en ellos... hasta que cumplí 20.  De repente entendí que estaba dejando de ser un teenager y tenía que comenzar a dejarme un poco de pendejadas que ya no me iban.  Si ya de por sí era un nostálgico muy desagradable, los dos años que han pasado desde entonces lo han incrementado pero también, por suerte, le han dado otra perspectiva al asunto.

Entre más cumpleaños he tenido, más me he dado cuenta de que es muy difícil vivir ubicado en una época concreta.  Desde niños nos acostumbramos a usar expresiones como "hace veinte años", "el año pasado" o "cuando era chico" casi sin darnos cuenta de que esas mismas expresiones son tan relativas como los tiempos a los que hacen referencia y que seguramente serán usadas también para referirse al momento en que las pronunciamos por última vez, aunque haya sido hoy mismo.  Por ejemplo: cuando era niño la imagen mental que me ocupaba la cabeza cuando alguien decía "hace como veinte años" era un número setenta gigante, verde, como hecho en WordArt.  Al cambiar de década me vi que eso tenía que empezar a cambiar.  Y lo hizo.  Y así seguirá siendo.  Uno no termina de ser consciente de estar viviendo "a finales de los noventa" o "a mediados del 2007".  La rueda del tiempo sigue su curso y es imposible darse cuenta de eso hasta que haya girado lo suficiente como para poder ver sus secciones en perspectiva.

El tiempo como continua sucesión de tangentes de esa rueda se parece, en algún sentido, a asomarse por un caleidoscopio.  Los elementos de la vida de los hombres han sido esencialmente los mismos desde que la civilización comenzó a habitar el planeta; los puntos elementales de la condición humana son una docena de combinaciones infinitas: las cuentas de vidrio dentro del cilindro son las mismas pocas, siempre.  Pero al girar, chocar y reflejarse, pueden ser capaces de producir formas de impresionante, irrepetible belleza; aunque también de profunda turbación.

Mi caleidoscopio personal dio vueltas muy afortunadas el año pasado.  Aunque en muchos aspectos el 2010 no tuvo nada de especial y en otros (mi vida escolar, por ejemplo) estuvo francamente en los momentos más bajos de toda mi vida, no me puedo quejar:  haber conocido a esta muchacha es de lo más lindo que me pudo haber brindado el interminable juego de espejos que vivimos todos.  Salud por eso y feliz año nuevo (atrasado) a los tres perdidos que me leen.

As: The Legend Of John Henry's Hammer - Johnny Cash.

Atte: Juan Ramón.

4 comentarios:

Diego Enríquez Macías dijo...

Siempre termino siendo uno de los tres perdidos que lo leemos.

Saludos, compañero.

P.S. Si gusta, lo junto en lo de las reformas a la nación.

El Compañero. dijo...

Págueme pa' matar gente.

As: Desolation Row - Bob Dylan.

Atte: Juan Ramón.

Kareve dijo...

Dale otra vuelta al caleidoscopio. Yo también te leo, por cierto. Feliz año.

Paulo dijo...

De acuerdo con usted y me apunto entre sus tres lectores compañero.

Atte: Paulo