martes, 24 de mayo de 2011

Bob Dylan: 70 años.

  En el último año han habido cambios sustanciales en mi vida.  Todos sus ámbitos han dado giros inesperados y los he acompañado con música (sé que estarán de acuerdo conmigo en afirmar que de otra manera todo es peor).  De entre todo lo que he oí, sólo Bob Dylan tuvo la resonancia suficiente como para cambiar mi manera de ver las cosas, para hacer eco exacto de lo que me sucede o para hacerme sentir o pensar cosas que no había descubierto antes en mí; todo con canciones que he escuchado repetidamente desde hace más de un lustro.

  Es un caso curioso el de un artista que justo hoy cumple 70 años de vida y que lleva unos 50 de ellos montado en un escenario, dedicándose a su arte.  Es alguien a quien se le atribuye la estatura de mito inalcanzable, profeta generacional, bardo iluminado...  Pero todos esos epítetos se derrumban y a la vez toman forma gracias al mismo hecho: en todo este tiempo, su labor ha tenido la fuerza para gritar o susurrarle cosas a personas de tiempos y circunstancias muy diferentes.  También Robert Allen Zimmerman, como el mundo, ha dado muchos giros desde que decidió cambiarse el nombre; pero los que acudimos a su música seguimos internándola en el ámbito más íntimo de nosotros mismos.

  Para alguien que ha hecho de la indefinición un carácter y de las arenas movedizas un material de construcción, el mérito de seguir activo (en sentido literal y en el sentido en el que su música lo hace estarlo, independientemente de su presencia física) no es de ningún modo menor.  Es algo que merece todos los homenajes, públicos y privados.  En estos días están abundando los primeros, quizá por la atracción psicológica que ejercen las décadas cerradas: retrospectivas, artículos, alabanzas, tributos, exposiciones, etc... Todo contribuye a seguirle colgando títulos grandilocuentes que, por otra parte, nunca han logrado opacar al gusto de beber directamente de sus discos y sentir junto con él que there are many here among us who feel that life is but a joke.

Los dejo con la que es quizá la mejor versión que se le haya hecho a alguna de sus canciones:


Atte: Juan Ramón.

1 comentario:

Kareve dijo...

Jajajaja eres como Sergio Zurita. Yo creo que siempre y para siempre te voy a relacionar con la música de este viejillo que ya mero se muere. Kareve.