miércoles, 14 de septiembre de 2011

El viejo corral.



Por supuesto que yo no recuerdo los tiempos casi mitológicos en los que -cuentan- la vida era más sencilla, de campo, por estos rumbos.  No hay modo de que recuerde pozos de agua al aire libre, patos, hortalizas, calles y pisos de pura tierra, mulas, carretas, chivos, etc.  Si embargo, recuerdo bien otras cosas y también he sido testigo de algunos cambios.

Todavía recuerdo que en el patio de mi casa había muchos animales.  Era un corral en el sentido literal y le seguimos diciendo así tal cual: "el corral", aunque ya sólo lo habiten ratones, alacranes, grillos, gatos furtivos y tortugas en una tina con agua.  Antes había un chiquero con puercos que me daban un poco de miedo pero también me fascinaban.  Muchos gallos y gallinas se correteaban por todos lados.  En cuanto a plantas, parecía una selva.  Sigue habiendo mucha vegetación, pero ya más domesticada en macetas.  Había una zona a la que mis primos y yo llamábamos "el otro corral" porque daba un poco la impresión de estar apartado de todo lo demás.  Me gustaba mucho jugar ahí, aunque era el lado más peligroso.  Estaba lleno con montones de más de metro y medio, de fierros viejos y cacharros oxidados.  Había hasta una estufa pequeña que utilizábamos para jugar a la casita.  Me encantaba encaramarme a las montañas de chatarra para husmear y descubrir artilugios raros, aunque nunca supe para qué servía la mayoría.  Después de todo estaban arrumbados y nadie los usó jamás, pero a mí me iban de maravilla para jugar a lo que fuera que se me ocurriera.

Diez años antes de ver una película de Indiana Jones por primera vez, uno de mis juegos favoritos era el de  buscar tesoros.  Aunque para mí no era ningún juego: estaba convencido de que en alguna parte de la casa (el corral era el lugar obvio para cometer mi cruzada) había una fortuna oculta por alguien mucho tiempo atrás.  Recorrí todo el lugar hurgando y escarbando hasta que por fin hallé una caja vieja de madera que no tenía nada dentro pero que satisfizo mi búsqueda del tesoro.  Todavía la conservo y uso.

Hacia el 95 mi mamá empezó a hacer la primera de innumerables remodelaciones a la casa y empezó por el corral.  De esa manera me fui despidiendo de la cordillera de fierros viejos, de los animales, de las plantas creciendo por sin ningún lado y de muchas de las cosas que me encantaban de ese lugar cuando era niño.

Todo lo que el viejo corral le dijo a mi infancia se ha perdido de uno u otro modo en el ámbito físico del lugar que habito, pero ha perdurado en mí en la medida en que forma parte de lo que yo entiendo por vivir.  Vivir feliz; vida donde el juego, por pueril y fantasioso que sea, termina por descubrirnos tesoros.


(Todas las fotos son mías).

As: Levitate Me - Pixies.

Atte: Juan Ramón.

6 comentarios:

Carlos Anaya. dijo...

Compañero su texto me recuerda a una canción de Juan Gabriel que se titula "El Mèxico que se nos fue", donde se menciona como se vivia antes, Los objetos, la ropa, Los lugares. Me gusta mucho como escribes.

El Compañero. dijo...

Muchas gracias, compañero.

Atte: Juan Ramón.

Kareve dijo...

Te envidio por tener un lugar así. Me encantaría poder tener mi propio jardín- corral o lo que sea y no un patiesillo de 2x2 y un área disque verde compartida. Aunque tu corral ya no siga igual aún esta ahí y te traerá recuerdos de por vida. Que padre haber crecido con puercos. Mi gusta.

:) lindo post.

El Compañero. dijo...

No estuvo tan padre cuando uno se escapó y me hizo treparme a un árbol del miedo. Aun como está, todos los mariguanos que vienen dicen que está "especial" ja, ja, ja, ja. Besos.

Atte: Juan Ramón.

Memmis dijo...

Yo tuve un lugar así en casa de una tía. Hoy tampoco existe ya, pero lo recuerdo y sonrío, a pesar de todos los cortes que me hice entre los fierros viejos, je. Son de esas cicatrices a las que uno les tiene mucho cariño.

El Compañero. dijo...

Hasta los arañazos se recuerdan con buena onda. La cicatriz más visible que tengo (una descalabrada en medio de la frente) me la hice en el corral, ahora que lo menciona.

As: Sabbra Cadabra - Black Sabbath.

Atte: Juan Ramón.